Es el evento más importante en la vida del joven promedio, si asumimos que no fue tan importante cuando lo obligaron a casarse con la novia por causas de fuerza mayor o que tampoco lo fue el bautizo de los hijos y el divorcio. La realidad es que son más de cinco años de ir a casi los mismos salones a fingir interés en algunas clases o a observar con feliz estoicismo el paso del tiempo y de las letras que se escriben y se borran continuamente en los tableros, mientras se practica el arte del dibujo a mano alzada en las hojas de atrás del cuaderno o en el pupitre. E incluso, es posible que algo se haya aprendido, esos conocimientos prácticos que hacen la diferencia entre ganarse uno y ganarse tres salarios mínimos de sueldo haciendo más o menos lo mismo.
Uno de nuestros periodistas sin título que tenemos haciendo la pasantía en Que Paila a cambio de nada, fue de incógnito a la ceremonia de graduación en una de las universidades más importantes del país. Además de las ganas que le dieron de graduarse para que le tomen fotos chéveres y le hagan comida especial en la casa, trajo mucha información útil de cómo se desarrolla ese gran acontecimiento. Y nosotros la editamos quitándole todo rastro de sentimentalismo e hicimos una actualización para todo aquel que nunca se graduará de la universidad por culpa del sistema educativo excluyente del país moderno y avanzado en el que vivimos. Ya nunca más sentirá envidia de los que se gradúan en la universidad, pues verá que no es la gran cosa. Puede incluso montar una panadería en su barrio y contratar a un ingeniero para que la atienda, demostrando que tener un título profesional hoy en día ya no es tan importante, como en su momento dejó de ser relevante el cartón de bachiller o ir a comer a Crepes. Con el paso del tiempo, el título de doctorado será tan común, que no hará la diferencia. Puede que no pase así, pero es bueno que tengan en cuenta la posibilidad antes de inscribirse a ese doctorado en Ciencias del USB. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Si su grado fue parecido al descrito, póngase un punto porque hablamos de algo que le compete. Si usted es guerrillero, actor de televisión, dios o extra terrestre, seguro ya tiene los puntos suficientes para reclamar la olla arrocera que entrega QP al final del año (Nota: QP NO entrega ollas arroceras ni nada por el estilo, no queremos tener a un extra terrestre o un guerrillero el día de mañana exigiendo su olla arrocera a la salida de los Headquarters de QP.)
Todo arranca con la fila para entrar al auditorio. Dos entradas por graduando, cada niño con su boleta, boleta sin pagar no juega. Una vez adentro los invitados, se abren las puertas para que todos los demás ingresen a disfrutar de los intermedios musicales. Nuestro periodista aprovechó la situación y entró sin necesidad de invitación, fue al baño, se echó agua en el cabello para pasar desapercibido y se ubicó en las sillas de bien atrás en donde se ve mejor la película. Extrañamente en los grados sucede al contrario y las sillas de atrás se llenan de último, como si a la gente no le importara ver bien la película.
Tomado de la vida real de Internet, los derechos de autor son del dueño.
Una vez instalados todos los graduandos, los invitados y los patos, el maestro de ceremonias MC Hammer da la bienvenida y sutilmente dice “hacemos silencio por favor” para poner fin al mar de rumores que es el auditorio en ese momento. Como todos fueron a la Universidad, hacen silencio inmediatamente. Bueno, no inmediatamente qué se diga ¡cómo se callaron de rápido!, pero sí hacen silencio. Luego hace los saludos de rigor y lee “El programa mediante el cual se celebra el grado de los niños de quinto” o algo por el estilo. Primero los himnos, el de Colombia con las estrofas que dan en la emisora de Julito, el de la Universidad, que es una marcha fúnebre en latín y, cosa extraña, no ponen el de Bogotá. A continuación, las palabras de un directivo, las de un egresado famoso y de un graduando. El directivo llegó al corazón de todos con sus palabras, en las que recordó que estudiar en la Universidad en un país como este es algo muy difícil y a la vez poco útil, leyó las cifras de desempleo en profesionales y dijo que de ahora en adelante no volvieran a la universidad a molestar porque ya nada tenían que ver con ella y en nada les podían ayudar. El egresado fue más pragmático y resaltó la historia de la universidad, haciéndonos pensar que con los cinco mil pesos que se gasta uno en buses podría haber fundado una universidad hace cien años. Nuestro enviado especial se quedó añorando la máquina del tiempo, para pedir prestado un millón de pesos e irse al pasado a comprar la presidencia del país y componer un himno más moderno sin júbilos inmortales ni glorias inmarcesibles. Por eso no le puso atención al resto del discurso, pero nada se perdió, eso es seguro.
Después de los aplausos de rigor, nuestro enviado regresó a su realidad de don nadie sin máquinas del tiempo o armas nucleares, y escuchó el discurso del graduando, que no puede faltar en ceremonia de grado que se respete (ver al final el modelo descargable del discurso de graduando, para que lo imprima, lo lea ante sus compañeritos de quinto y sea la sensación). En este punto sucede lo normal, algo de temblor en la voz al inicio y muchas expresiones de agradecimiento salidas del folclore local. Todo discurso del graduando pasa sin pena ni gloria, como el gobierno escolar o los ediles, pero hacer algo distinto implicaría risotadas del público y miradas asesinas de la mesa directiva. Hacer por hacer es el lema de casi toda ceremonia.
Después, el intermedio musical. Cha cha cha, tara tara tara tara, chan chan chan, bum bum bum. Luego del intermedio musical, en el que se produce un relajo casi generalizado de rumores, la gente retoma la compostura y continúa el programa. Quinto punto: toma del juramento. Para esto, el presidente de la mesa se levanta y toma el micrófono, repitiendo eso de “¿Juran bla bla y respetar bla bla dejando en alto el nombre de la universidad y de sus carreras?” Todos, más bien casi todos, responden con un vacío “Sí juro” y luego el presidente remata con esta frase graciosísima que no deja de hacernos reír: “Si es así, que dios y la patria os lo premien y si no, que él y ella os lo demanden”, jajajaja, muy gracioso. Más divertido para los que no creemos ni en dios ni en la patria. En ese mismo instante, pasan al frente a alguien que incumplió el juramento, para que dios y la patria lo castiguen en presencia de todos. Pero como ellos no se manifiestan, el profesor emérito de la facultad toma un látigo y lo golpea en nombre de dios y la patria para que todos escarmienten y cumplan con el juramento por temor al castigo.
No creemos que haya sucedido lo del castigo físico, dada la seriedad de la ceremonia. A lo mejor fue una ensoñación de la mente perturbada de nuestro pasante, quien debe almorzar todos los días con un Chocorramo y un Tampico en bolsita pagado con lo que le sobra de los buses. Pero por este reportaje, le daremos para que almuerce hamburguesa de mil con gaseosa durante una semana entera.
Y comienza lo bueno, la entrega de diplomas. En la mesa se ponen pilas y pilas de diplomas en sus carpetas de cuero sintético. Los compañeros de la U, que después de esa noche serán conocidos como “los colegas” en las tomatas anuales o “la competencia” durante el resto del año, pasan uno a uno al escuchar sus nombres. Muchos suben con cuidado las escaleras recordando lo que pasaba en la pesadilla de la noche anterior, en la que tropezaban con las escaleras del escenario y se caían, todos se reían y por culpa de eso sólo podían conseguir trabajo en una ventanilla del seguro social diciéndole a los viejitos que la pensión se les demora otros dos años más o tirándole la puerta a las señoras que vienen por urgencias, diciéndoles que el seguro social ya no existe, que se equivocaron de sitio y que despejen que están tapando la salida.
Pero sucede, uno entre miles se cae en medio del escenario, no es una leyenda urbana, es más, el pasante jura por dios y por la patria que vio como una muchacha se resbaló por su falta de pericia con los tacones y cayó antes de recibir el diploma. Todos rieron pero luego fue la más ovacionada. Así que si quiere ser aplaudida y sus ganas o talentos no le alcanzan para que su tesis sea meritoria o laureada, cáigase a propósito y obtendrá el mismo resultado. Pero si todos lo hacen, pierde la gracia. No se vale si es hombre, es lo más posible, habría que intentarlo.
Y nombres, aplausos, nombres y aplausos, hasta que se acaba la primera tanda. Otro intermedio musical y los que ya tienen diploma van saliendo o se toman fotos ruidosas con todos los amigos para subirlas al Facebook y reírse de la cara que hizo tal o cual persona o de los tennis del tipo que no se puso frac. Después del intermedio musical el MC vuelve a llamar al orden y siguen con los nombres. Si usted fuera un capitalista salvaje cuya única intención en la vida es eliminar o fastidiar a la competencia, podría robarle los diplomas a toda esa gente que se gradúa, retardando un poco su acceso al mercado laboral mientras que usted se posiciona con algunas ventajas y se queda con el sueldo de millón y medio. Pero es sólo un ejercicio de imaginación, no lo vayan a hacer, recuerden su juramento.
Después de tantos nombres, faltaban todavía como tres pilas. Por eso, el pasante se salió antes de que cerraran el Transmilenio y se tomó unas fotos al lado de los senos de una escultura a la salida del auditorio, con un diploma prestado, para mostrarle la foto a la mamá o ponerla en el sexy o no; seguro le ponen más puntos por ser profesional. Al final, cada quien se fue con sus seres queridos a celebrar el acontecimiento, a dormir en una cama caliente y esperar el golpe del futuro incierto.
Discurso del graduando (modelo estándar imprimible, no tiene derechos de autor por ser patrimonio de la humanidad)
Señor representante de la dirección (o director si se encuentra), señores de la mesa directiva (acá es conveniente nombrarlos uno por uno, eso gasta harto tiempo y permite ir calibrando la voz y pasando los nervios) compañeros graduandos, señoras y señores.

Profesionales en su uniforme de batalla
Cuando me dijeron que hiciera estas palabras, quise pensar en cuál sería el mejor mensaje para transmitir en este día tan especial. Y no fue fácil, porque son varios los años y los momentos que pasamos en este claustro universitario, que tratar de resumirlo todo en unas palabras cortas, sería una labor imposible. Sólo me resta agradecer a (acá se pueden poner los agradecimientos a todo lo que quiera, es el hardcore del discurso, la sustancia del hueso, y no querrá que el caldo le quede insípido. Fájese con los agradecimientos, siendo siempre coherente con su forma de pensar. Por ejemplo, en este punto se pueden introducir variantes en las siguientes direcciones:
Variante para el creyente que le agradece a dios, Buda, Shiva o su deidad viscosa predilecta.
Variante para el que no cree de a mucho pero le da miedo que sí exista de verdad, entonces mejor no se compromete y agradece por los laditos, para que no crean que es un loco come Biblia pero tampoco para desencadenar la ira de los dioses, por si de pronto existen.
Variante para el ateo descarado, quien no tiene reparos en agradecerse a sí mismo y a sus esfuerzos personales.
Variante para el que espera que los papás lo sigan manteniendo después del grado, en cuyo caso agradece el apoyo de sus padres y dice abiertamente que espera lo sigan apoyando porque tan sólo fue un pequeño paso en la escalera de la vida. Si los papás captan la onda, ya tiene para la maestría.
Variante para el que ha sido mantenido hasta ahora por los papás pero ya no más, luego no puede ser tan paila como persona y no agradecer, pero es un agradecimiento con algo de nostalgia, debe dejar sentir en sus palabras que le preocupa su futuro. De pronto puede lograr que hipotequen la casa para hacer la maestría en aquella universidad de la montaña.
Variante para el que no tuvo ayuda de los papás pero ellos van a la ceremonia de todos modos. No se puede negar, el mundo es un lugar duro para vivir y no todos fueron bendecidos por el azar y nacieron en cuna de oro, de hecho, muchos ni siquiera tuvieron cuna, pero aún así estudiaron para intentar superar ese destino adverso. No digo más porque no me quiero burlar de algo que es una realidad dura para muchos.
Variante para el que se crió en un hogar del Bienestar Familiar y debe luchar para combatir su resentimiento y evitar detonar una bomba en medio del auditorio repleto de gente con mejor suerte. Afortunadamente esto no es Estados Unidos y ese tipo de cosas no sucede tan seguido. Fin del paréntesis)
Quiero agradecer a mis amigos y compañeros con quienes compartimos momentos tristes y alegres, momentos que nos hicieron mejores personas y nos enseñaron el verdadero valor de la amistad y bla, bla, bla.
Nos espera el futuro profesional lleno de retos bla, bla, bla. Y una existencia de la que no saldremos con vida. Muchas gracias.
Con el apoyo de los teatros que difunden la bonita cultura Transmilenio por el mundo entero y sus alrededores.

