Cuando ya no sé sobre qué tema escribir, siempre salgo a Plaza de las Américas a buscar la inspiración. Y como ya soy famoso, la gente me detiene en la calle y me felicita o insulta por mis artículos, lo mismo que le sucede a los actores famosos de la TV a los que llaman por el nombre de sus personajes en la novela de moda y los critican por ser tan malvados o les preguntan por tal o cual situación de la trama. Eso es cierto y no se debe dudar, así como lo es que la gente me habla en la calle porque ya soy famoso. Algunos de ellos me proponen nuevos temas y otros me pasan viejos cuadernos amarillos, de esos con los derechos de los niños en las cubiertas, llenos de notas con las que pienso escribir novelas sobre cosas de costeños o sicarios paisas para ser más famoso aún.

Un día, una señora me reconoció y me dijo angustiada que tenía una platica guardada y quería invertirla en hacerse algunas mejoras estéticas, pero había visto todas las actualizaciones de QP y en ninguna de ellas encontró recomendaciones para las personas que desean someterse a ese tipo de intervenciones. Yo las leí de nuevo y concluí que no vale la pena gastarse la plata en eso, más aún, se me ocurrieron mil formas distintas de gastar los 10 millones de la lipoescultura de Marbelle, pero no hay caso, la gente es la gente y siempre hace lo que quiere o de pronto lo que se supone que debe hacer según su programa de TV favorito.

Me pareció buena idea y me puse manos a la obra. En los atlas de rinoplastia, entre sangre, bisturís y caras desarmadas, encontré los conceptos fundamentales y la inspiración que necesitaba. Así que si mañana usted consigue una cantidad considerable de dinero producto de herencias, loterías, diezmos de las iglesias y sectas que lidera o tratos con la mafia, no dude en gastarla en usted, componiéndose para quedar más atractivo o atractiva para las cámaras del reality. Acá encontrará lo que siempre quiso saber y aun más, incluso puede esperar a que fundemos nuestra clínica estética trasnacional para que ponga sus cueritos bajo nuestro bisturí profesional. Ya tenemos a dos jóvenes médicos ebrios estudiando la especialización.

No voy a disfrazar los procedimientos, pero tampoco pondré fotos de gente con las carnes literalmente al aire, disfrútenlo y no intenten hacerlo en casa o llevarle las instrucciones al señor de la droguería o a la peluquera para que ellos practiquen el procedimiento con unos guantes de caucho para lavar ropa. El médico de El Tiempo dice que eso no se hace. Se recomienda la discreción del lector.

Toxina botulínica (Bótox)

Consiste en la inyección de una sustancia tóxica que inhibe el movimiento de ciertos músculos responsables de líneas y arrugas de expresión en el rostro. La utilización estética del bótox fue descubierta por una esteticista que inyectaba sustancias al azar a sus clientes. Después de la grasa de cerdo extraída de un chicharrón de 6 vagones y el aceite de cocina quemado con frituras de empanada, tuvo la idea de licuar un arroz con pollo pasado e inyectar ese líquido en la cara de una señora. Casi al mismo tiempo en una población del mismo país tropical, otra esteticista inyectaba el agua de una lata de salchichas vencidas. Y voilá, aquello sirvió para quitar las arrugas.

Suena poco probable y lo más seguro es que no haya sido así, pero vayamos a los hechos: no se sabe muy bien cuál es la fórmula del bótox porque es un secreto industrial, sólo que está hecho con base en una súper toxina nerviosa producida por una bacteria cuyas esporas crecen en alimentos en descomposición. Esa neurotoxina genera botulismo, una enfermedad que es puro hardcore: produce parálisis muscular progresiva, no se puede comer porque se pierde la capacidad de tragar, hablar e incluso respirar en los estados avanzados y no hace falta una gran cantidad para que ello pase.

La idea es que cuando uno se ría algunos músculos de la cara simplemente no se muevan y así la cara no se arruga. Severa idea, ¿cierto? Las contraindicaciones se reducen a reacciones alérgicas y de pronto se puede quedar con cara de idiota para siempre. También se pierde aquella capacidad netamente humana de hacerle muecas a  los semejantes

Rinoplastia.

No veo tan fácilmente la relación entre los rinocerontes y las narices, debe ser un capricho de los que se inventaron el español transmitido por sus santos descendientes, que día a día se empeñan en la noble tarea de enseñarnos a hablar bien, de todas maneras, la rinoplastia es la operación estética o funcional de la nariz.

Son varias las técnicas que existen y los criterios que se usan para hacer la intervención. En algunos casos arremangan la piel de la nariz y sacan el tabique, lo pulen en un esmeril y lo vuelven a poner. En otros sólo rajan un poco en la parte de abajo y meten unos pedacitos de plástico para perfilar la nariz. Las complicaciones a corto plazo son las mismas de siempre: posibilidad de infección, inflamación, mucho dolor. Con el paso del tiempo puede que el cuerpo rechace los implantes o que se desacomoden y rompan la piel, dando el aspecto de un bonito barro de plástico que no se puede estripar. También se le puede caer por completo y quedar con cara de miembro, pero eso no es lío porque se la vuelven a poner y como si nada.

Gracias a la ciencia quirúrgica, uno hoy en día puede tener la nariz que quiera, incluso la de Pacheco o la de Jotamario, aunque si quiere parecerse a ellos basta con leer las enciclopedias por fascículos de los periódicos nacionales y saberlos malinterpretar, no  necesita hacerse rajar la cara.

Abdominoplastia

Es similar al procedimiento que convierte un cerdo en estupenda lechona. Si se guardan las debidas proporciones y se deja claro que a la persona no la rellenan con su propia carne, arvejas y arroz, de resto es igual.

Se abre la piel por debajo del ombligo en un corte lateral de cadera a cadera. Se arremanga la piel, se reacomodan y cosen los músculos en donde deberían ir, se estira la  piel y se corta el exceso para coserla de nuevo usando punto de cruz. En los hombres se introduce una malla de alambre con la forma del abdomen de la caponera y se acomoda la carne para que por encima se vea un perfecto abdomen de obrero. Después se reacomoda la grasa con una lipoescultura y sale.

Si no se cumple una dieta estricta, se hace una rutina de ejercicios, las sesiones del postoperatorio y se muestra cada vez que se pueda en los saunas, esa platica se perdió.

Lipoescultura

No significa hacer una estatua de grasa, pero sí es tratar de hacer maravillas en una persona con su propia manteca. El procedimiento es muy parecido al que se usa para cocinar muchacho relleno, ese bloque de carne que se rellena con habichuelas usando una cánula de cocina. Se extrae grasa del estómago y se vuelve a introducir en la parte baja de la espalda y en los glúteos. No es que seas gorda, es que tienes la grasa mal distribuida, es la máxima de estos escultores.

La grasa sobrante se usa para hacer jabones en películas dementes o para donarla a los pobres. No es necesario hacer una sección para la liposucción porque este tema ya es de domino público


El láser.

Dentro de las aplicaciones pacíficas del láser, además de los apuntadores que sirven para fastidiar a la vecindad y las estrellas de la muerte, encontramos un sinnúmero de procedimientos estéticos. Eliminación de las cicatrices del acné, borrado de lunares y verrugas, lipólisis-láser muy novedosas, atenuación de las estrías, depilación definitiva y espectáculos de planetario, entre otras. 

No quiero ahondar en los aspectos técnicos de los láseres que se usan en uno u otro procedimiento, sólo quiero mencionar que el consultorio debe quedar oliendo a puro cuero quemado y la gente tan perfecta como se supone que debería quedar.
La cirugía plástica no es una fórmula mágica para nada, es a lo sumo una pequeña ayuda, como el uniforme de chúcaro para conquistar niñas de colegio distrital. No olvide que hay cosas más importantes en la vida, como tener poder infinito y querer conquistar el mundo. Hasta pronto.