Un porcentaje de la tierra que no recuerdo, pero seguramente más alto del que debería ser, está cubierto de una cosa donde no podemos estar de pie. Es un increíble desperdicio de espacio si lo vemos esde ese punto de vista, porque para usufructuarlo hay que ser o una divinidad o una lagartija. A pesar de esto y de que es salado, no todo sobre el mar es negativo.
Antes de proseguir creo que es importante decir que esta actualización la estoy escribiendo desde el frente del mar en un día soleado y a diferencia de uno que se sentara a hacer lo mismo en la costa colombiana, no tengo la axila empapada con sudor asqueroso, así que tengo una vista espléndida, estoy relajado como una secretaria en su día, soy tan feliz como un perro que acaba de pasar jalándole la correa a una anciana, y además soy una gran persona. Soy un maldito nerdo por estar con un computador en el mar, pero eso no opaca lo demás. Creo.
Así que que es lo que pasa con éste “mar”, se preguntarán los que leen esto desde marte y sólo tienen mares secos como el cerebro de Jota Mario o tal vez más. Incluso tal vez tengan de hecho el cerebro de Jota Mario porque durante los 60s tuvieron a todo el mundo azorado de que nos iban a invadir y no aprovecharon la confusión. Pues bien, el mar ha sido usado desde el principio de los tiempos por la humanidad para bañarse y lanzar desperdicios allí. Si hay algo bueno del mar es que podemos botar allí todo lo que queramos y nunca se verá sucio. Cuando lo hacemos en los ríos no sucede lo mismo y lo que tenemos poco después de lavar la ropa de nuestra familia (yo lo hacía todos los días en el río Bogotá porque en el tercer mundo no hay lavadoras) es a un grupo de activistas y vecinos de partes más bajas del río golpeándonos a la puerta y diciendonos cosas como “hijueputa” o “gran malparido” o incluso “hijueputa gran malparido”. Con el mar no sucede lo mismo, los peces y las estrellas de mar generalmente no pueden sonar a la puerta a decir obscenidades y eso es una de las cosas bonitas de esta gran masa acuática.
Es por eso que toda la mierda humana va a parar al mar. Él es grato, nunca se ensuciará en nuestro tiempo de vida, y por eso podemos entrar en simbiósis con él regalándole nuestro excremento. En cierto sentido es lindo porque él tiene algo nuestro que el mar recibe, y de otra manera no tendría, por ejemplo, si la madre naturaleza hubiese sido más consecuente y hubiese creado un portal antigravitacional a través de el cual enviar las heces y la basura al espacio infinito. Así el mar no tendría ese pequeño regalo de amor que le damos. Cabe anotar que si este portal existiera, estaría en Ibagué, Tolima con altísima probabilidad.
Alejandonos del tema de las heces, aunque tal vez no tanto, el mar además alberga toda clase de creaturas aberrantes y monstruosas que por alguna casualidad tienen un buen sabor. Como son aberrantes y monstruosas, a casi nadie le importa que las maten y las coman. Ni siquiera a las sociedades defensoras de animales. Uno ve a la gente que se moviliza cuando golpean salvajemente a un perro, pero nunca he visto a nadie diciéndome “hey Tiorojo, eres una bestia por golpear a ese pez y/o esponja marina”. Uno mata un perro y lo mandan a la cárcel, pero cada día millones y millones de peces son ahogados en aire en holocaustos masivos y nadie protesta por ello. No es una situación que me moleste, porque el pescado es muy sabroso.
Tal vez el pez nos cause algo de sentimiento cuando lo vemos revolcándose en el piso, sufriendo mientras se ahoga. Pequeños sentimientos que olvidaremos poco después, pero sentimientos. Las esponjas marinas tienen que comer verdaderamente la mierda. Está bien, es ilegal matarlas masivamente, pero si alguien pisa una, diantres, ¿a quien le importa? Bueno, deben aprender su lección y decidirse a evolucionar de una vez por todas. Lo mismo para todas esas cosas estáticas que hay en el mar, y parcialmente para esas cosas que están estáticas y de repente saltan para atrapar la presa pero 99.9999% del día no hacen mucho.

Cosas que se pueden hacer en el mar
Si tu eres mujer, puedes ir a mostrarnos las tetas mientras juegas a la raqueta, sentada desprevenidamente o símplemente acostada en la arena.
Se puede orinar sin el riesgo de que le hayan echado eso que vuelve amarilla toda el agua alrededor del que lo hace. me pregunto si en el universo infinito hay un planeta donde el agua del mar tenga eso. Si es infinito seguramente lo hay, una vez leí que si hubieran infinitos micos escribiendo en infinitos teclados con letras al azar, uno de ellos o algo así, podría hacer un libro mejor que los de Cervantes, así que ¿por qué no habría un mar con el detector de orines?. Afortunadamente el nuestro no es el que lo tiene y es importante resaltarlo.
Se puede ir a pescar, sea para alimentarse, o para darle divertido susto a un par de peces y hacerles apreciar más la vida (pezca deportiva).
Si, no podemos pararnos en el mar, pero podemos pararnos en una cosa que flota en él, generalmente con muchas mujeres en bikini y champagna como en ese video de Jay-Z.
Se pueden detonar cargas de profundidad.
Se puede ir a jugar cartas en el fondo del mar.
Se puede uno casar en el fondo del mar.
Se pueden matar abogados en el fondo del mar, o símplemente alguien que deba dinero a tu organización mafiosa.
No estoy seguro, pero también es posible que se puede usar agua de mar para preparar el cemento que se le pone en los pies para que se hunda.
Se les puede acompañar de “viejos” y escribir libros al respecto.
Todo esto se puede hacer no solo en UN mar, sino en los muchos mares que hay en el mundo. Así es, así solo haya una gran masa de agua, está sorprendentemente dividida en más mares. Está la Bahía de Baffin en el círculo polar ártico (que según wikipedia no se debe confundir con Baffin Bay, Texas) , el mar blanco y el mar negro, hay otros con el nombre chic como el mar Davis, “un mar de mierda”, el mar-ica y las mar-acas.
Así que en cuanto a mares, hay de donde escoger. La vida sería muy triste si no hubiese mar, probablemente seríamos como ese planeta de la guerra de las galaxias que es todo una ciudad y estaríamos llenos de centros comerciales bacanos, coliseos deportivos, rascacielos, y en general de toda forma de civilización que no queremos.
Ha habido momentos trágicos en la historia del mar, como cuando sacaron “Las noches de Baywatch” y “Baywatch: El matrimonio Hawaiiano” y el Titanic. A pesar de todo, los habitantes del mar no se dejan acongojar y rodean todos a su comandante en jefe y compran banderas y parafernalia con un águila que llora.
El mar generalmente ha estado siempre ahí, sólo se levanta un poco para cubrir las ciudades porque usamos desodorantes. Por eso yo no uso nada de eso. Esa es básicamente la historia del mar, y para mí es un placer haberla traído a sus casas en vivo y en directo, con testimonios verídicos del implicado, o sea del mismisimo mar.


Soy un verdadero artista, del tipo de artista que son los niños que cantan rancheras y no como los modelitos de gimnasio de barrio estrato 3 que salían en Protagonistas de Novela. En mi calidad de muy buen artista, soy también una persona sensible que sufre con las desgracias de la humanidad. Cada vez que almuerzo mis manjares en la casa quinta a las afueras de la ciudad, después de correr 10 minutos para agrandar mis pectorales, pienso en las personas que no tienen nada que comer y las cosas me saben mejor. Me dan ganas a veces de lanzarme a la presidencia. Si Pastrana ganó, ¿Por qué no podría yo? Uribe por ejemplo tiene el mismo de admiradoras que yo. A veces me derrito por ser su vicepresidente, mis neuronas se queman de tanto pensar en cómo organizar el mundial de fútbol y en los reinados de belleza. Pienso y digo después que los estratos pobres se alimentarían bien de estos proyectos, venderían palitos de queso a la gente internacional y eso mostraría una buena imagen del país. Podríamos convertir el palacio del colesterol en un reality que se llamara “Una expedición por Colombia”, si Andrés Jaramillo (compañero de consumo de alucinógenos) lo hizo, como no voy a poder hacerlo yo. No dudaría un segundo en aceptar la propuesta de presentarlo.
Me gusta mucho una canción protesta que no me acuerdo muy bien si es de Silvio Rodríguez u otro guitarrista argentino. Dice algo así como: “Con toda la plata que he ganado cuántos problemas no he solucionado pero nunca me alcanza (…)” y una de Héctor Lavoe sobre gastarse toda la plata y no dejar nada para que los herederos se peleen, son muy buenas y encierran una profunda filosofía. Y yo como artista y presentador de realities sé muy bien en dónde encontrar filosofía y qué hacer con ella. Mi filosofía de vida es hablar bien de los demás y soñar con ellos, así sea siempre difícil para mi dejar de soñar con rinocerontes. Los sueños siempre se hacen realidad. De niño siempre soñé con la televisión, una hermana resultó haciendo musicales, la otra actriz y yo actor ¿no es eso curioso? ¿No soy acaso más sexy que Richard Gere? ¿No es el sueño una realidad?

La Negra Candela- Activista del derecho a la intimidad: Dicen las malas lenguas que Víctor en malgeniadísimo en las grabaciones y súper creído con los fanáticos que le piden autógrafos, ¡¿cómo le parece?! ¿Será que todavía alguien le pide autógrafos a Mallarino, mijitica? Por eso mismo, No es fácil ser Víctor Mallarino