Y pasaron las elecciones parlamentarias, cientos de platos de suculenta lechona fueron servidos para alimentar las serias propuestas de los candidatos, antiguas relaciones políticas se derrumbaron tan fácil como se construyeron las nuevas alianzas, personajes famosos no alcanzaron el umbral del diodo y tuvieron que contentarse con sentir la tristeza de la derrota mientras gamonales de dudosa reputación comparaban electores, se montaban al tren de la victoria y ganaban sus curules impunemente. En este juego de la democracia pasa de todo, inclusive que Juan Manuel Santos gane algo a pesar de él mismo, su peor enemigo político; multitud de hechos que no podíamos dejar pasar sin digerirlos como es debido. Después de nuestra digestión especial patentada, los lectores menos interesados por la política dejarán de pensar que la cifra repartidora es una obsenidad.

Ahora que por decreto presidencial el pueblo colombiano es más maduro para ejercer la democracia, era la hora de estrenar un modelo de asignación de curules acorde con la evolución del sistema político colombiano, que cada vez se parece más al de Estados Unidos. Sólo nos falta invadir un país más débil que nosotros para robarles el petróleo y aprobar la pena de muerte para los delincuentes pobres.
Es por eso que este año se estrenaron nuevos conceptos que, a mi modo de ver, no han sido profundizados como lo merecen. Lista, cabeza de lista, lista cerrada, voto preferente, umbral electoral, cifra repartidora, movimiento significativo de ciudadanos, coalición de gobierno, ley de bancadas, dejen jugar al moreno, cambio radical. En fin, vamos en orden.

La lista es el conjunto de candidatos, pertenecientes a un movimiento con personería jurídica, que aspiran a ganarse una buena platica sin trabajar mucho que digamos. Si el presidente le dio la bendición a su lista, usted está en el lugar adecuado, lo que significa que deberá invertir menos recursos en la lechona. La popularidad del presidente es equivalente a la carne, el cuero y la arepa del plato de lechona. El político sólo debe contribuir con el arroz, las arvejas, las especias y el horno para rostizar.
Cabeza de lista no es una nueva ofensa, como decir cabeza de chorlito o uribista, no, tan sólo es la persona más conocida de un partido, al que ponen de primero para que su presencia aporte más votos a la lista. Si la cabeza de lista de su partido es Gina Parodi, lo más seguro es que usted dé lástima, así tenga curul y otras personas más respetables no.
Una lista es cerrada cuando Mockus y Peñalosa creen que sus famosas gestiones como alcaldes son suficientes para derrotar a las maquinarias, entonces no importan mucho los integrantes de la lista, o el orden en que ellos aparecen, pues se supone que el electorado vota por una propuesta de partido, no por una persona en particular. No funciona si usted no es cristiano.
El voto preferente es un mecanismo que demuestra la existencia en Colombia de una política que se centra en personas y simpatías, antes que en programas o propuestas de partido.
El umbral electoral es el potencial eléctrico que debe tenerse entre los terminales del diodo para que pueda establecerse una corriente de portadores mayoritarios a través de la barrera de potencial, en otras palabras, es la cantidad de votos mínima que debe tener un partido para que pueda entrar a competir por las curules y mantener su personería jurídica. Es decir, ¡Moreno de Caro por fin se quedó por fuera!

Un movimiento significativo de ciudadanos es lo que se produce en los campos cuando el gobierno con sus instituciones no es capaz de controlar el orden público ni de evitar los hechos de violencia. En este contexto electoral se usa para darle nombre a aquellos políticos que escribieron sus candidaturas con firmas recogidas para evitar la privatización del Sena o culquier otra excusa del estilo.
La coalición de gobierno es un término extranjero que en Colombia es más conocido como “el fenómeno de la montonera”, en donde la popularidad de uno sólo sirve para soportar ante la opinión pública la incompetencia de muchos. En muchas ocasiones termina convirtiéndose en una colisión de gobierno, por el alto grado de clientelismo que debe manejarse. Las mayorías siempre son volubles, hoy están contigo, mañana de pronto no, y tratando de mantenerlas de tu lado puedes cometer muchos errores mortales.
La ley de bancadas es el sustento formal del “fenómeno de la montonera”, con shows televisados y transmitidos por satélite, en donde veremos a señores hechos y derechos jugando a que legislan.
Dejen jugar al moreno es quizá el adefesio más significativo de estas elecciones (peleando de cerca ese honor con los generales y el coronel Plazas Vega), pero atacar aun más a ese pobre lagartillo me parece muy cruel, mejor lo dejo en paz, para que rumíe su próxima intervención para recobrar a su electorado. Que no se cante más el himno nacional hasta que cese la horrible noche. Dejen jugar al moreno, no sean HP’s.

En cuanto a la consulta liberal, los primeros boletines hicieron creer que Pardo daría una sorpresa a sus estudiantes (si ganaba la consulta liberal ellos no tendrían que aguantarlo este semestre), pero después de contar los votos de Santander y sumarle los del Guainía y Guamal (poderosos fortines serpistas), las cosas volvieron a sus justas y tradicionales proporciones. A mi me dio lástima con Rodrigo Rivera y el régimen estalinista que proponía, porque es un hecho que las propuestas de Rivera eran tan serias que en el fondo daban risa: “Cariñosamente vamos a llevar a los niños a las escuelas, a las buenas o a las malas” decía en televisión, “mientras los papás trabajan por comida en las minas de carbón y en las acerías, y las mamás confeccionan los uniformes de guerra de los cinco millones de nuevos policias, reclutados a la fuerza, que pondré en las calles. En mi régimen nadie podrá vagabundear” Creo que también quería decir, sólo que el espacio en televisión es muy costoso. Lástima que haya perdido, a veces es bueno que a uno lo obliguen a hacer cosas y que le corten sus libertades ciudadanas a punta de coerción militar. De Andrés Gonzáles no es mucho lo que puede decirse, me recordó al muchachito buena gente del curso que obligaban a que se postulara para representante al consejo estudiantil del colegio porque nadie quería, y al pobre no le quedaba más remedio que improvisar: nunca lo elegían, siempre elegían al más charlatán o en su defecto a mí, que convencía a mi púbico a punta de propuestas simples que nadie objetaría y cambiaba votos por ayuda en los exámenes de matemáticas. Yo me estrené como clientelista en el gobierno escolar.

Bueno, eso es todo lo que puedo decir sin extenderme más. Por ahora todos son libres de pensar lo que quieran. Opinen, opinen mientras no sea un crimen expresar las propias opiniones.
Recuerde, Que Paila es el único medio democrático que nunca ha expulsado a nadie, trate usted de no ser el primero.




