El gran compositor que las presentadoras de las secciones de farándula tanto aman, las mamás tanto agradecen porque su música les regala hijos más inteligentes que los de sus vecinas y uno que otro director de emisora cultural usa los domingos por la tarde para preparar los oídos de sus fieles, fue un ser humano también. No era extraterrestre, como muchas locutoras esotéricas, léase Hilda Strauss, se han atrevido a decir. Un ser humano es capaz de eso y más.
Por ejemplo, si la mayoría de los esfuerzos de un trabajador en una línea de producción se enfoca siempre en llevar a cabo la misma tarea, la especialización que alcanza es abrumadora. Eso le pasó a Mozart, era un generador de partituras en serie. Pero no trivialicemos el asunto, veamos paso a paso los elementos que lo llevaron a ser el personaje central de las “buenas noticias del entretenimiento” pasados 250 años de su nacimiento. Un paréntesis: si después de 250 años de haber nacido la gente aún sigue celebrando tu cumpleaños, entonces eres un personaje famoso. Si las mujeres embarazadas compran CD’s con tu música para que la escuchen las criaturas que llevan en sus vientres, entonces eres un gran compositor y la gente está muy loca en definitiva. Menos mal que no estás vivo y desde el lugar en donde estás no tienes que sufrir las frivolidades de la gente, a no ser que hayas ido al infierno y tu castigo irónico consista en componer pistas monótonas para jip jop, tecno, reguetón, y escucharlas toda la eternidad en las infernales emisoras del FM. Pero tranquilos, ya está demostrado que el infierno no existe.

Ahora retomemos el hilo y llevémoslo 250 años atrás, ¿me siguieron? Estamos en pleno año 1756 justo cuando nace el hijo de un músico, destinado a ser lo que su padre nunca pudo. En ese y en muchos otros detalles esa época se parece bastante a la nuestra, excepto porque los hijos de los aristócratas debían llevar largos nombres toda su vida para mostrar sus abolengos. Pasemos muy rápido por la vida familiar del compositor.
Su familia estaba compuesta por el padre Leopoldo, violinista, la madre Ana María, hija de burgueses y la hermana Maria Ana, que tocaba el clavicordio. Aunque sus padres quisieron tener toda una orquesta familiar, la alta mortalidad neonatal de la época frustró sus nobles intenciones y sólo un dueto les sobrevivió. El 27 de Enero nació el célebre Johannes Chrysóstomus Wolfgangus Theóphilus Mozart, algo que traducido queda como Juan Crisóstomo Wolfgangio Teófilo Mozart, para alegría del hogar y de los vendedores de CD’s del “efecto Mozart”.


Años después asumió su nombre artístico con el que es más conocido: Wolfgang Amadeus Mozart. Se cambió el nombre de Teófilo a Amadeo, porque su asesor de imagen consideró que en vez de decir con su nombre “soy un teófilo” podría decir “amo a dios” que es lo que significa Amadeus en latín. Lo importante no es lo que se dice sino cómo se dice. Cuestiones de marketing, eso de lo que tanto sabe Vanessa Navarro, vendedora de fajas térmicas que no sirven para nada.
Desde muy temprano su padre lo llevó por el camino que habría de hacerlo famoso, sentándolo frente al piano en la primera infancia. Como el papá que le compra un balón de fútbol a su hijo de 4 años y todos los domingos lo lleva a la escuela en el parque del barrio a patear el balón con la esperanza de que sea el próximo Pibe Valderrama que lo vuelva millonario, casi nunca sucede, por lo general aborrecen el fútbol a los once años. No estoy seguro si lo sentó a la fuerza o al muchachito le gustaba, de todas maneras ninguna biografía puede llegar a decirlo, sólo es seguro que sin otra entretención que el teclado del piano, Mozart compuso desde muy niño, incluso antes que yo pudiera escribir mi primera poesía (aún no he escrito mi primera poesía) y eso lo hace famoso entre los famosos. Pero de pronto su infancia no fue tan sencilla porque si el papá de Michael Jackson lo golpeaba cuando ya no quería cantar más, es posible que el papá de Wolfgang haya tenido que recurrir a los mismos métodos para moldear el talento de su hijo. Eso no importa ahora, porque en la época no había camarógrafos entrometidos que mostraran las excentricidades de los artistas famosos. Leopoldo montó su espectáculo a lo “Jackson’s Five”, llevando a su par de hijos de correría por las altas cortes, con algunos éxitos y otros fracasos. A la edad que yo hacía planas de bolitas y palitos, Wolfgang ya escribía obras pequeñas para dos pianos. Y no sigo comparándome con él, porque seguro Mozart no supo nada del diseño e implementación de sistemas de comunicación satelitales, algo que yo supe hace un semestre pero que ya olvidé para mantener una buena salud mental, como recomiendan los expertos.

Después de tocar un tiempo con la banda de su padre y de algunos viajes por varias ciudades, hizo lo que todos los hijos hacen, aunque con poca frecuencia en la actualidad: se alejó de la casa familiar para tratar de hacer su vida por Europa usando su gran talento como medio de subsistencia. Pero no le fue tan bien como a Shakira, que a pesar de no tener talento triunfa por el mundo. Mozart componía por encargo para satisfacer los deseos de la aristocracia europea, se movía por entre las faldas abultadas de las cortesanas y ponía a prueba su ingenio en cada una de sus composiciones y en todos los géneros posibles, excluyendo el vallenato y el reguetón, que eran mal vistos entre la aristocracia debido a su bajo o nulo contenido de moral cristiana y porque insistaba a que las finas damas de la corte se alzarán la falda y mostraran que llevaban otra debajo. Vivió gran parte de su vida independiente en Viena, en donde se casó con Constanza Weber a pesar de la oposición de su padre que, como todo padre que quiera a su hijo, nunca gusta de la mujer que él escoge por esposa. Creo que en el fondo un padre sabe por experiencia propia que el matrimonio no es un acierto, a no ser que su hijo se case con una viuda millonaria.
Los esposos Mozart Weber tenían un estatus de vida aristocrático (sirvientes, carrozas, telas finas, deliciosos banquetes, puedes comprar banalidades costosas mientras otros mueren de hambre en tu misma ciudad) que no podían soportar cómodamente con el dinero que el músico recibía por sus composiciones. Si se hubiera lanzado a la política hoy en día, aprovechando su gran fama, podría vivir holgadamente sin hacer nada, con el dinero de los impuestos que paga la gente y robando un poco de fondos de las arcas públicas. Incluso podría pensar en perpetuarse en el poder y componer bonitas sinfonías con las cifras del desempleo y la disminución de la violencia para que la gente lo ame aunque no haga nada. Pero en su tiempo tuvo que hacer mucho esfuerzo para no dejar que su imagen decayera. Pasó años difíciles. Tuvo seis hijos con su esposa, como para formar el equipo de micro fútbol, pero sólo sobrevivieron dos para una partida de ajedrez. Formó también parte de una logia masónica en honor de la cual compuso una canción que llegó al número uno de las listas. Mozart recibió mucha ayuda e inspiración de esa logia, una prueba más de la valiosa contribución masónica a la construcción de nuestra historia.

Finalmente su trabajo fue tan amplio como corta su vida. Murió en 1791 a casi dos meses de cumplir los 36 años. El diagnóstico, fiebre reumato-inflamatoria, es decir, no supieron cual fue la causa de su muerte. Y es lógico, pues en esa época la medicina estaba tan atrasada que cuando un paciente con dolor de cabeza iba al médico de la EPS, una especie de precario y desorganizado servicio de salud, el médico de turno le daba unas pastillas para el dolor y una cita con el especialista para dos meses después. Afortunadamente hoy en día nadie muere de enfermedades curables por falta de dinero, gracias a las maravillas de la civilización, que en en poco tiempo nos tendrá listos los robots doctores que recetarán pastillas para el dolor y expedirán automáticamente las citas con el especialista para 60 días después. A Mozart lo sepultaron en una fosa común en Viena, como era la costumbre, así que si usted va y le pone flores a la tumba, otros muertos no famosos le estarán chupando el homenaje que usted quiere hacer al compositor. Por eso mejor no lleve flores. Compre un llavero con la cara de Mozart, él lo habría querido así.
Yo no capto con facilidad el sentimiento que muchos dicen que gurda la música, no siento ganas de asesinar a nadie cuando escucho Death Metal, ni me dan ganas de suicidarme con la sinfonía 40 de Mozart. La música, para mí, es la expresión de la habilidad humana de combinar sonidos para que suenen agradable a los oídos de la mayoría. Hoy en día muchos se aburren con la combinación de sonidos de los clásicos pero quieren aparentar que los disfrutan para que los demás alaben su cultura. Aparentar es el ejercicio favorito de la raza humana. Feliz cumpleaños a todos, sean famosos o no.
PS: Había olvidado que nació en Salzburgo, en donde sus coterráneos celebraron el cumpleaños 250 de su hijo predilecto con un despliegue de alegría sin igual, tal y como lo hacen en la Vega-Cundinamarca cuando cumple años el popular Héctor Ulloa, “Don Chinche”, en donde la batalla de las bandas, la verbena popular, el reinado del piquete veguno y los cientos de roscones resobados que consumen los asistentes, animan la jornada conmemorativa. En Salzburgo miles de salchichones cerveceros hechos de perro fueron consumidos en honor del siempre recordado compositor.




Éste la hace ver cuatri-dimensional y es arte moderno puro, además de un filtro que hace incrementar las ganas de tocarse viendo la foto en un 10 000%


Acostarse a tomar el sol. Se puede recostar en una de las sillas reclinables y sentarse a comer achiras mientras mira a los otros practicar un deporte. Poniendose las gafas de sol logra ese efecto ridìculo de quedar con las gafas marcadas para ir a la universidad el lunes.
Acostarse a tomar el sol con su novia. Pueden entrepiernarse en las sillas reclinables deliciosamente y moverse en sincronìa de arriba a abajo, de arriba a abajo, de arriba a abajo, bluyineando por aproximadamente 25 segundos hasta que el sujeto de sexo masculino tenga una petite mort y puedan proseguir a la siguiente disciplina.
Meterse en una chancleta gigante con otra persona. Alguna vez han escuchado eso de quedarse encerrado en un ascensor con otro individuo? bueno, esto es igual, excepto que los gases intestinales se diluyen en la atmòsfera y no hay canciones de aerosmith al respecto.
Algo que involucra dos varillas que atraviesan su cuerpo. Es importante tomar las debidas precauciones antes de hacer esto. Niños por debajo de esta lìnea no pueden hacerlo. Mujeres embarazadas abstenerse. No aconsejable para personas que deben manejar maquinaria pesada.
Convertirse en un tìtere humano. Algunas personas asquerosamente ricas y con problemas que se remontan a la infancia van por el mundo pidièndole a individuos necesitados, favores dementes que exigen la humillaciòn de su propio yo para satisfacer sus necesidades enfermas. En los juegos olìmpicos de invierno en particular, por alguna extraña razòn, se concentran personas que desean clavarles varillas en las manos a seres humanos con necesidades monetarias y hacerlos su propio tìtere humano por algunas horas desde tiempo inmemorable como ilustrado por ésta imágen encontrada en una cueva de altamira.
Huída del sujeto con la AK47. Usando un sólo ski y con dos minutos de ventaja, el objetivo de éste juego es el de sobreponerse a las múltiples heridas que le puedan ser aplicadas a través del disparo de un arma de fuego por parte de otro deportista. En esta disciplina de tipo uno contra uno por eliminatorias, gana el perseguido si llega a la meta y no se desangra durante la ceremonia de premiación, añadiendo aún más emoción a ésta de por sí excitante práctica olímpica. Lo más probable es que éste año la medalla de oro vaya a las manos de los muchachos de Compton.
Una estructura afilada clavada en el hielo sólido sirve de apoyo al competidor que debe tratar de resistir el mayor tiempo posible inclinado y recostado contra ella. Cuando su abdomen cede ante la punta cortante, el tiempo viene registrado por los jueces. Aquel que haya resistido más, gana. Es la clavada de varilla en las visceras.
¿Cuántas veces cuando nos ha detenido un policía, nos ha atrapado inpreparados para realizar la caminata sobre la línea amarilla de la avenida?
Existen esas cosas que siempre uno quiso tener en la infancia, y por alguna razón de seguridad hogareña o potencial de inducción a la criminalidad, no nos es concedida. En mi caso hay dos, una pistola de fulminantes y uno de éstos muñecos que después de ser golpeados se devuelven para ser golpeados otra vez. La pistola de fulminantes me la conseguí clandestinamente, éste muñeco en cambio nunca lo pude tener porque querían que no se formara la violencia dentro de mí ni que hiciera analogías machístas equivocadas entre éstos muñecos y las mujeres, que de todos modos me fueron enseñadas por mis amigos los tradicionales camioneros de la bomba de gasolina de la avenida villavicencio.