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January 25th, 2006

Los canarios de mi casa

Mi mamá tiene seis canarios encerrados en la misma jaula. Al comienzo eran sólo dos, una pareja de pájaros cuya única entretención diaria consistía en romper pedacitos de papel para luego meterlos en una canastita en donde quedaba su nido. Después ellos mismos creyeron que ya era hora de usarlo y se dedicaron de ahí en adelante a cumplir con el mandato divino: “Creced y multiplicaos, Oh canarios míos”. El macho no se detenía en cortejos inútiles porque su pareja no tenía escapatoria, sólo le desplumaba impunemente la cabeza todas las veces que, ustedes ya saben, se dejaba llevar por la pasión de su misión.

Prototipo de canario. El grillete en la pata fue puesto con su consentimiento.

La hembra ponía un promedio de tres huevos en su nido y luego se sentaba juiciosa a empollarlos durante varios días. Al comienzo no funcionaba el mecanismo, mi mamá tenía que sacarle el nido porque ya no había caso. Mi papá abría los huevos y dentro de ellos aparecía la clara y la yema, por lo que el insistía que se podían hacer fritos y de seguro serían muy sabrosos. Pero tampoco servían para eso, los huevos de canario son un poco más grandes que un maní y más espesos que los de gallina, no sobreviven el aceite.

Después de varios intentos fallidos mi mamá comenzó a desilusionarse, creyendo que quizá el canario era infértil, mientras que el infeliz pajarraco seguía desplumando impunemente a la pobre canaria que debía después sentarse a empollar el fruto de su amor instintivo que nunca florecía. Pero un día después de mucho intentarlo, por fin una bestiecita pelada asomó la cabeza cuando la pájara salió del nido a comer alpiste. El crío chillaba y abría la boca para que su mamá al regresar regurgitara el alpiste y lo alimentara. Por suerte los humanos inventaron las coladas y las papillas, porque el arroz regurgitado no debe saber muy bien, además de las ventajas de ser mamífero.

Después de que salió del nido, el pajarito se dedicó a explorar su reducido mundo: palitos por acá, la comida por allá y barrotes por todos lados. Los días pasaron y el excesivo tiempo libre de los canarios se tradujo en más y más huevos, de los que salieron varios nuevos pajaritos que fueron creciendo y saliendo hacia las jaulas de personas interesadas en adornar sus casas con los inútiles pajaritos encerrados.

El huevo es excelente alimento, según un informe imparcial de la sociedad mundial de vendedores de huevo.

Hasta que un día la matriarca murió, quizá debido a las heridas en la cabeza que le propinaba la pasión del pico afilado de su marido o a los múltiples trabajos que pasó para poblar otras jaulas con su descendencia. Mi mamá dejó de regalar los canarios que quedaron: dos machos y una hembra, por temor a que el patriarca también muriera y ella se quedara sin sus animalitos.

En efecto, un tiempo después el pajarraco estiró la pata y debe estar en el infierno de los malmaridos, y mi mamá quedó con una pareja, que según nuestras normas de parentesco, venían siendo hermanos. Pero eso poco importó a la parejita de pájaros que empezaron a seguir los pasos de sus padres. Este macho era menos efusivo que su papá y dejaba menos desplumada a su, digamos, “pareja-hermana”, que ponía dos huevos en promedio con la misma fortuna de los primeros huevos que puso su mamá: no empollaron. Pero después de un tiempo los primeros polluelos salieron de sus huevos para alegría de mi mamá y escándalo de la Sociedad y la moral de la Iglesia. Los dos primeros críos de esta pareja eran hermanos y al mismo tiempo primos, de ahí el escándalo, eso no se podía permitir en una sociedad civilizada de pájaros ornamentales, sin embargo nada se hizo para evitarlo: la debacle era inminente.

Ellos tuvieron tres crías que mi mamá conservó con la intención de regalar aunque después se acostumbró a ellos y decidió quedárselos. Los pajaritos crecieron rápidamente y sus hormonas comenzaron a hacerse notar, así que en muy poco tiempo se presentaron las primeras cruentas batallas a picotazo limpio entre los tres machos que se disputaban las dos hembras, sin importar que fueran mamá-tía, hermana-prima o hija-sobrina.

La casa de los pollitos, cuando se gradúan deben abandonarla

Y la naturaleza hizo el resto. Al poco tiempo una de las pájaras estaba empollando unos huevos. Ya no se sabía que parentesco tendría con las avecitas que salieran de ellos, si es que salía alguna. Como todos temíamos pero ninguno esperaba, una bestezuela emergió a los pocos días del cascarón exigiendo con los mismos chillidos transgeneracionales de siempre su porción de alpiste regurgitado. Hoy en día ya ha salido del nido, es un canario normal, parece que es un macho con el plumaje que tiende hacia el naranja intenso y que con el tiempo será otro más que exigirá con su propio pico una porción de lo que la naturaleza le tiene reservado a todo macho para que cumpla con su misión en la tierra.

Ojalá que algún día tanto desenfreno de esas aves pecaminosas sea castigado y de uno de esos huevos producto del más abyecto de los incestos, emerja un engendro apocalíptico que ponga fin a su estirpe. Quizá un canario con cola de cerdo, emulando el destino de los Buendía. No estaría nada mal, es un destino literario después de todo.

Este fue el último del año. La próxima semana esperen un especial que resumirá de algún modo lo que ha sido para mí este primer ciclo astral de QP. Relájense estos días, mientras yo me arrepiento de todo lo malo que he dejado de hacer este año.







January 25th, 2006

A propósito de Grados y otras maromas de fin de año

No sólo son símbolos infaltables de los últimos días del año las luces palpitantes que en vano tratan de dar forma a algún símbolo navideño en las ventanas de las casas, los presupuestos desmedidos que las administraciones municipales disponen para colgar adornitos en los postes de las principales calles para resaltar su inigualable gestión, los ríos de gentes que aumentan peligrosamente los sentimientos misántropos de los solitarios, los estantes de los supermercados llenos de vinos y galletas en ese binomio inseparable que se regala desprevenidamente a familiares y amigos e incluso los chistes sofritos en aceite quemado del pastor José Ordóñez, que cada doce meses parecen repetirse a si mismos, con pocas novedades.

Los diplomas, las togas y birretes para los nostálgicos, los vestidos elegantes que van desde las “Creaciones Luz Ángela” de la calle 11 hasta los finos trajes a la moda de Arturo Calle, pasando por el sencillo uniforme de colegio llevado orgullosamente por última vez. Los muchachos con la cantidad de gel adecuada, las muchachas con un maquillaje discreto, los fotógrafos por doquier perpetuando en imágenes a los amigos inseparables que no volverán a verse, apología a lo efímero de las relaciones humanas. En definitiva, las ceremonias de grado son otro espectáculo cultural que enriquece las fiestas decembrinas recordándonos que todo lo que empieza debe terminar y, pensando en ello, los sabios del mundo han estado de acuerdo durante varias generaciones en que lo mejor que puede hacerse es recibir un diploma cuando todo haya terminado.

Y no sólo terminan cinco, seis o más años de sufrimientos escolares, empieza otra serie bien diferente de sufrimientos, de igual o diferente categoría. Y diciembre se convierte en ese Gap de alicoramiento y liviandad que separa un sufrimiento del otro, una zona prohibida para la pesadumbre, tendiente a convertir nuestras vidas en gelatinas de varios colores y sabores agridulces separados por un invariable, dulzón y repugnante caramelo decembrino. De transición a primaria, de primaria a bachillerato, de este a la universidad, la maestría, el doctorado, producir cuando toque, la pensión, tienes hijos y nietos para repetir con ellos todo el proceso. La vida es un constante graduarse de algunas cosas para estar obligado a emprender otras de mayor responsabilidad, más acordes con el grado alcanzado, con el estatus y solemnidad de las palabras escritas en el diploma.

Por supuesto que el diploma es quizá el más variable de los documentos con que cuenta el hombre, aún más que sus leyes que son una cosa en el papel y otra en los tribunales. Pasan por una gama casi infinita de formas, estilos, lemas, filigranas infalsificables, pero todos con el mismo tono certificante y expeditorio, diferentes en su eterna igualdad de documento.

Y como es el fin, debes beber para celebrarlo. Celebración y alcohol son la misma cosa. No en vano una empresa de cerveza promociona la celebración como el valor más destacable de esta sociedad. Así que si me has seguido hasta ahora, ten en cuenta toda la secuencia. Es fin de año, eres fiel lector de esta página, es momento de presentar exámenes para ganar grados y obtener diplomas, así que resuelve las siguientes preguntas relacionadas con Que Paila correctamente y espera las instrucciones:

1. El Cóndor es:

A. Un ave carroñera casi extinta de los Andes
B. El papá de Condorito.
C. El líder de los Pájaros conservadores
D. Un muñequito del escudo nacional.

2. Tío Rojo es:

A. El autodenominado presidente de Internet
B. El alter ego sicótico de un estudiante normal.
C. Una alucinación colectiva
D. El gerente de Que Paila.

3. Fetishit es

A. Un novato estúpido MFT
B. La mezcla homogénea entre un fetiche y un mojón.
C. Un Chilavert de la escritura.
D. Un Tino Asprilla de la opinión.

4. Que Paila es

A. Probablemente el mejor evento del 2005.
B. Un presidente que también es candidato.
C. El ancho de banda de un alambre de cobre.
D. Un concierto sin orquesta.

5. De los siguientes temas, ¿cuál NO ha sido tratado en los artículos de la página principal?:

A. Las metas inflacionarias del gobierno
B. Las películas de cine arte
C. Las actitudes megalómanas del presidente.
D. La vida y milagros de los agentes encubiertos.

6. El símbolo de Que Paila es:

A. Sencillo, un subliminal.
B. Fácil, una sartén humeante con polo a tierra
C. Una olla con chanfaina hirviente
D. Un condensador quemándose.

Después de responder como es debido el cuestionario (y no trates de engañarnos porque podemos verlo TODO), ¡Enhorabuena! Ya te has graduado del primer año de Que Paila, quizá el conocimiento más útil que has recibido en tu vida después de las vocales y el abecedario completo. Ahora es el momento de vestirte con tus mejores galas y aprestarte para recibir tu DIPLOMA.

Imprime tu diploma y llena el espacio en blanco con tu nombre (sólo si pasaste el examen de conocimientos)

Después prepárate para festejar como te lo mereces, no todos los días te gradúas de algo tan importante, ojalá que sepas responder adecuadamente a las expectativas. Pero sigue adelante, este tan sólo es el primer año, todavía quedan más años de actualizaciones, más cursos que debes tomar, evaluaciones por pasar, diplomas por recibir para que cuelgues orgulloso en la sala de la casa.

Aunque al final cada grado alcanzado, cada esfuerzo por lograr la superación, es sólo un escalón más en la larga y empinada escalera de la vida, a la cual subimos para algún día botarnos al vacío desde el último piso. Ese es el grado de la vida y el diploma tan sólo una fría lápida marmolizada.

Noticias de la semana:

El coronel (R) Alfonso Plazas ha enfilado sus tanques para ingresar con los cañones en alto al escenario irritante de la política nacional. Esta en una lista a la cámara por el partido ALAS, metauribista y paranormal. ¡Qué vivan las instituciones democráticas ahora que el Coronel Plazas las defenderá a bala de cañón!

Este 8 de diciembre hace 25 años fue asesinado John Lenon por un energúmeno que salió de la primera comunión de un primito sin que le regalaran el adorno del pastel. Me parece que sí fue una pérdida para la humanidad. Recuérdenlo con uno de sus sinceros clamores por la paz del mundo.

Hasta la próxima aventura.

Amenizo piñatas, bautizos, primeras comuniones, matrimonios, grados, clausuras, ferias. Grandes descuentos. Comuníquese