Cuando uno tiene sesenta y tantos canales de TV, incluido ese en el que dan 10 versiones distintas de los Power Rangers, el canal siete es tan sólo uno más en el que eventualmente se ven noticias diferentes a las de otros noticieros, incluyendo las presentadas en tono funerario y con la mirada perdida de Jorge Barón en una bodega anexa al Surtimax de Patio Bonito. Pero también se puede regocijar el alma durante el desparche del sábado en la tarde, con las ridiculeces e ingenuidades de un programa que han repetido años y años, desaprovechando el espacio que la constitución del 91 otorga a las fuerzas militares oficiales para hacerse propaganda y conseguir que la gente los quiera a pesar de sus “errores”. Y lo desaprovechan porque el capitán Rivera podría estar viviendo una aventura completamente diferente cada fin de semana, en lugar de repetir esos capítulos en los que aparece persiguiendo siempre al mismo bandolero de los años 50, de barba mal cuidada, sombrero, pañoleta roja, camisa blanca medio abotonada, pantalones vaqueros, machete y arcabuz terciado, que le pega a la mujer y se roba las gallinas que encuentra por el camino.
Hoy en día deberían aprovechar el espacio y el presupuesto para mostrar los nuevos desafíos a los que se enfrentan las fuerzas militares, tal y como las empresas públicas aprovechan a Antanas Mockus para que pruebe mecheros a gas en televisión mostrando los poderes destructivos del enemigo invisible: el dióxido de carbono. Afortunadamente, el ejército enfrenta desafíos más reales y concretos, como combatir guerrilleros androides armados hasta los dientes y poseídos por el demonio, liderar expediciones de asalto en plena selva extranjera, combatir el terrorismo apátrida, planear falsos positivos y ganar la guerra todos los días hasta el final de los tiempos y más allá. También podrían contratar libretistas nerdos para que aparezcan nuevos términos asociados con la tecnología de punta usada en la lucha militar moderna: teléfono satelital, GPS, fronteras, territorio extranjero, diplomacia, bombas inteligentes, aviones súper tucano, Internet, Facebook y otros términos que la gente de hoy en día maneja con distintos niveles de profundidad.
Me imagino al teniente Rubiano explicando el funcionamiento de los teléfonos satelitales y cómo pueden ser intervenidos para rastrear comunicaciones y establecer la posición de quien hace la llamada para hablar con los nietos desde algún lugar de las montañas de Colombia. Me lo imagino con los visores infrarrojos, subiéndose a un Black Hawk con el rifle de asalto y la misma calidad de grabación que usan en los cabezotes de las novelas. Eso sería un golpe psicológico mucho mayor al que se producía con Oscar Borda y un Galil, moviéndose entre bejucos y selvas artificiales de esas que tienen en Tolemaida. Y mucho mejor aún que los comerciales en donde modelos disfrazados de soldados, firman autógrafos a los niños en medio de la lluvia o ayudan a cambiar llantas sin necesidad de gato hidráulico. Lástima que no muestran cuando esos mismos soldados pincharon las llantas con disparos de fusil.

"Tecnología militar de punta"
En definitiva, los aparatos propagandísticos del ejército no pasan por su mejor momento, aunque la capacidad de razonamiento de la gente tampoco, así que al parecer no hay mucho problema. Pero como nosotros todavía sufrimos de esa tremenda enfermedad que nos hace sentir pena ajena, queremos hacerle un favor a las fuerzas militares, proponiendo una revolucionaria y agresiva campaña publicitaria que gane el amor de los pocos apátridas que no se han metido aún al grupo de FB que alaba y se arrodilla ante las tropas. El grupo debe tener 40 millones de miembros, esa es la meta, y todos tienen que ir a la selva a sacar a los secuestrados y llevarlos a sus respectivas casas a desayunar con tamal y chocolate. De esa forma, se le puede hacer creer a todos, durante el tiempo que sea necesario, que la guerra se está ganando y que muy pronto llegará la tan ansiada paz. No se sabe muy bien qué es eso de la paz, seguramente porque nadie la ha visto jamás. Pero bueno, en esencia, todos quieren la paz, a no ser que sean unos narcobandoleros de esos con sombrero de fique, bufanda roja, camisa medio abotonada, jeans desteñidos y botas pantaneras. Nosotros sabemos que ninguno de ustedes lo es y si así fuera, lo desautorizamos para que lea el contenido de esta página y le pedimos que se olvide ya mismo de lo que leyó hasta ahora o si no pierde los beneficios de justicia y paz. Usted verá, ya se le advirtió.
Comencemos:
Estrategia televisiva: Vicky Davila, nueva esposa del capitán Rivera.
Como la diva de la noticia imparcial está aún en edad de merecer y el capitán Rivera desde hace tiempo se divorció, podría lograrse un romance melodramático entre los dos, mostrando los problemas y retos de una relación en medio del conflicto. Como el amor a prueba de todo que se tienen el Tiempo y el gobierno, amor que todo lo puede y todo lo permite, hasta hacerle creer a la gente que el subcomandante Marcos estuvo en una pedrea de la Nacional porque en las fotografías aparece un man encapuchado IGUALITO. O que el uranio enriquecido lo hacen a partir del empobrecido y “otras sustancias químicas”. De pronto no es tan necesaria la novela y el ejército no tiene que gastar mucho presupuesto en hacerle propaganda al establecimiento, pues para eso tienen a RCN y a los periódicos de Internet.

Potencial pareja del año
Estrategia en Internet: Tengo correo del ejército.
En estos tiempos de guerra frontal al terrorismo, la participación del ejército en Internet no puede limitarse a espiar conversaciones del Messenger o a tener infiltrados en el Chat Romántico de Terra. Mucho menos a tumbar las páginas de los terroristas y sus agencias. No, la penetración en el ciber espacio debe ser mucho más contundente, como diría el director de Enter. Para ello, se debe hacer la red del ejército en Facebook, opinar bien en todos los grupos de más de 100 miembros, hacer un perfil en el hi5 con videos de bombardeos en la selva, un canal en youtube con los mismos videos y otros de parodias para burlarse de los mamertos opositores. Y algo que serviría muchísimo, un servidor gratuito de correo electrónico. Tendría dos ventajas enormes, por un lado, la gente se sentiría muy orgullosa de tener un correo con el dominio ejercito.mil.co Imagínense nada más fetishit@ejercito.mil.co se siente uno como Rambo o algo así. Lo segundo, como todos tendrían sus cuentas del ejército, ya no sería necesario pedirle a la CIA el resumen de los correos que escribe la gente en los servidores de Yahoo, Gmail y Hotmail, porque todos llegarían directamente al computador de un miembro de inteligencia, quién los leería no para meterse en los asuntos privados de nadie, no señor, sino para protegernos a todos de los enemigos de la seguridad democrática y la estabilidad de la patria
Estrategia diplomática: lero lero, hago lo que quiero y no pasa naaada, lero lero.
Esta táctica diplomática llega a su máxima expresión cuando las callosidades de los pies del gobernante extienden sus terminaciones nerviosas hacia el cerebro y bloquean las decisiones racionales. Está visto que los pies se sienten bastante molestos por los zapatos tan incómodos y de mal gusto que usan los gobernantes, y quieren hacer estallar un conflicto para cobrar venganza en nombre de todos los pies del mundo. Suena absurdo, pero parece que los asuntos con otros países los manejan con las patas o los manejan las patas por sí mismas con autorización del alto gobierno.
Adoctrinamiento infantil: Undécima versión de los Power Rangers.
Si ya el público infantil norteamericano se aburrió de los Power Rangers Dino Trueno, Patrulla Delta y Fuerza Mística, podrían llegar a disfrutar e incluso amar a los Power Rangers - Ejército del Pueblo. Sería un programa en el que los guerrilleros tendrían caras de mosca y manos de perro, un pobre desempeño en artes marciales y un ejército de luchadores con trusas camufladas que atacarían en manada a los apuestos miembros del ejército con sus trusas impecables y sus cascos con corazones de Colombia es pasión y banderas de Colombia. El líder del equipo podría ser el mismísimo ministro de defensa en persona. Don Juan Manuel Santos, con su cara de monstruo benévolo, superaría a Zordon y a la máscara de látex de perro azul que sale en la Patrulla Delta. Los superaría en carisma y en capacidad de planeación y lengüilarguez. Tirofijo tiene también el prototipo de villano caricaturesco. Bastaría ponerle una babosa gigante de látex morado en lugar de la toalla y unos látigos en las manos para complementar el atuendo.
Lo bueno de una serie como estas, es que agregaría nuevos elementos al conflicto, como la posibilidad de que los guerrilleros crezcan hasta tener el tamaño de un edificio de cartón y que le salgan chispas cuando los atacan con las armas de plástico. Los personajes perfectos para encarnar al equipo de los rangers, serían: Shakira, como la Ranger amarilla: sarcástica y osada. Juan Pablo Montoya, el Ranger Rojo: ególatra y compasivo. Juan Valdez, el Ranger azul: centrado y bonachón. Marbelle la Ranger Rosada: carismática y sincera. Después del quinto episodio aparecería Juanes como el Ranger Blanco, que tiene de todo un poquito. Además, los zords, que representan las cualidades de los rangers, servirían para el noble propósito de mostrar las cosas lindas del país al mundo entero. Lástima que no sé dibujar muy bien, pero el mega zord sería algo muy colombiano: con un carriel, la melena del Pibe, un sombrero vueltíao y vainas de esas. ¿Qué prefiere el pueblo colombiano? ¿Todos los buenos símbolos de la sana colombianidad o al ejército de guerrilleros con cara de mosca y manos de perro con su líder de babosa morada en el hombro y látigos en las manos? Los pocos indecisos ya sabrán qué responder. ¿Qué hay más alternativas que esas dos? No señores, ese es un argumento de los terroristas vestidos de civil.
Buenas Noches y larga vida a la patria (suena el himno)
Fin


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