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“Herr Sjöström era un simio que naciò mucho antes que nosotros. Cuando ni siquiera habìa humanos sobre la tierra, cuando la tierra aùn no contaba con un nombre propio.

Herr Sjöström es uno de los contribuyentes de lo que màs adelante serìa nuestro material genètico. Como todos sus contemporàneos, dedicaba la mayor parte de su dìa a despiojar a sus hermanitos y comerse los bichos. Es por eso que sè que lo tenemos en el material genètico, yo aùn lo hago.

Pero hasta aquì es que Herr Sjöström entra en la normalidad, o por lo menos dentro de los estàndares sociales de su especie. En su ser crece la ira y el resentimiento. La razòn? Todos los individuos de su especie van a jugar al bosque. No estoy familiarizado con la evoluciòn de la manipulaciòn de objetos, pero estos chimpancès ya jugaban al fùtbol. Si señor. Y no sòlo, tambièn hacìan carreras. Normales y de costales. Los sàbados bailaban y el domingo nadaban. No habìa nadie que se moviera como los chimpancès, por eso ellos eran los seres dominantes del planeta. Al menos hasta que las hienas o los felinos mayores les devoraban las entrañas, que no sucedìa despuès de todo tan raramente.

El problema era que Herr Sjöström era absolutamente descoordinado para jugar. Cada vez que intentaba agarrar la pelota, sus dedos oponibles ganados en la loterìa evolutiva le jugaban una broma. Todos se burlaban de èl cada vez que trataba de unirse a las carreras y caìa. Dia tras dìa la vida se convertìa en un infierno para Herr Sjöström, y no existìa myspace para desahogar su ira con posts emo.

Herr Sjöström se retiraba frecuentemente a la montaña a reflexionar y a llorar su miseria mientras se masturbaba o se despiojaba a sì mismo como sòlo los primates lo pueden hacer. Un buen dìa descubriò que subiendo un poco detràs de su lugar favorito en la montaña, habìa un poco de algo blanco. Se acercò y la tocò tìmidamente. Poco despuès descubrirìa las cualidades de baja fricciòn de la nieve, pero no imaginò que abrirìa dos puertas gigantes hacia optra dimensiòn. Una dimensiòn donde habrìa que pagar cifras absurdas por bajar de una montaña, y consumir comida de segunda en sobreprecio mientras se arriesgaba a ser golpeado por un muchacho irresponsable que baja a toda velocidad de la montaña.

Gracias a la “nieve” Herr Sjöström se hizo màs apetecible al sexo opuesto cuando llegò la glaciaciòn y èl era el ùnico que sabìa como mover la cadera de un lado para otro mientras se deslizaba por la montaña congelada. Es por eso que hoy en dìa todos tenemos un poco de Herr Sjöström en la sangre.”

Esa es la explicaciòn que da el sitio de los juegos olìmpicos de invierno al orìgen de la tradiciòn olìmpica. Si van ahora ya no està porque lo quitaron ante mis repetidos emails de protesta. Porque si me lo preguntan me parece verdaderamente poco serio. Està lleno de incongruencias històricas. No menciona fechas. No menciona suficientes nombres. Sè que muchos historiadores leen Què Paila, y sè que aunque no soy historiador, ustedes estaràn de acuerdo en que es un pedazo de basura que no indica ni siquiera las fuentes.

Si el sitio oficial de los juegos olìmpicos no està haciendo su trabajo y colaborando con el espìritu olìmpico, acà està èste sitio para reemplazarlo y hacer enorgullecer a Herr Sjöström, el chimpancè prodigio que reivindicò a los que son descoordinados durante el verano. Hablando de eso, ¡Toma ésto, en tu cara Herr Shmitt, chimpancé del verano!

Los juegos olìmpicos de invierno son el hermano bastardo de los olìmpicos de verano, y gozan de escasìsima acogida en las poblaciones tropicales porque consideran justamente que la nieve es estùpida. Sirve bàsicamente a tapar las calles y hacernos llegar tarde a la universidad o trabajo cuando està esponjosa, y a hacer caer a la gente cuando va por la calle, si se ha solidificado. Usos alternos màs humanitarios: quemar las manos de los niños y enfriar cervezas.
Hay varias actividades en los juegos olìmpicos para las delegaciones de cada paìs, ademàs de ir a ver que parte corporal de las mujeres abrigadas como tamal logramos ver.

Acostarse a tomar el sol. Se puede recostar en una de las sillas reclinables y sentarse a comer achiras mientras mira a los otros practicar un deporte. Poniendose las gafas de sol logra ese efecto ridìculo de quedar con las gafas marcadas para ir a la universidad el lunes.

Acostarse a tomar el sol con su novia. Pueden entrepiernarse en las sillas reclinables deliciosamente y moverse en sincronìa de arriba a abajo, de arriba a abajo, de arriba a abajo, bluyineando por aproximadamente 25 segundos hasta que el sujeto de sexo masculino tenga una petite mort y puedan proseguir a la siguiente disciplina.

Meterse en una chancleta gigante con otra persona. Alguna vez han escuchado eso de quedarse encerrado en un ascensor con otro individuo? bueno, esto es igual, excepto que los gases intestinales se diluyen en la atmòsfera y no hay canciones de aerosmith al respecto.

Para añadir emociòn extra pueden usar chancletas no artesanales (o sea no alpargatas) para que no pique tanto la espalda y el trasero.

Algo que involucra dos varillas que atraviesan su cuerpo. Es importante tomar las debidas precauciones antes de hacer esto. Niños por debajo de esta lìnea no pueden hacerlo. Mujeres embarazadas abstenerse. No aconsejable para personas que deben manejar maquinaria pesada.

Una vez conocì el amigo de un amigo que lo hizo y jamàs pudo ver a su familia con los mismos ojos otra vez. Se divorciò a los dos meses y ahora vive debajo de un puente en Foligno, provincia de Perugia donde vive de caridad y los residuos de un restaurante chino.

Convertirse en un tìtere humano. Algunas personas asquerosamente ricas y con problemas que se remontan a la infancia van por el mundo pidièndole a individuos necesitados, favores dementes que exigen la humillaciòn de su propio yo para satisfacer sus necesidades enfermas. En los juegos olìmpicos de invierno en particular, por alguna extraña razòn, se concentran personas que desean clavarles varillas en las manos a seres humanos con necesidades monetarias y hacerlos su propio tìtere humano por algunas horas desde tiempo inmemorable como ilustrado por ésta imágen encontrada en una cueva de altamira.
Si sobreviven, no se pueden quejar por la paga.

Huída del sujeto con la AK47. Usando un sólo ski y con dos minutos de ventaja, el objetivo de éste juego es el de sobreponerse a las múltiples heridas que le puedan ser aplicadas a través del disparo de un arma de fuego por parte de otro deportista. En esta disciplina de tipo uno contra uno por eliminatorias, gana el perseguido si llega a la meta y no se desangra durante la ceremonia de premiación, añadiendo aún más emoción a ésta de por sí excitante práctica olímpica. Lo más probable es que éste año la medalla de oro vaya a las manos de los muchachos de Compton.

Una estructura afilada clavada en el hielo sólido sirve de apoyo al competidor que debe tratar de resistir el mayor tiempo posible inclinado y recostado contra ella. Cuando su abdomen cede ante la punta cortante, el tiempo viene registrado por los jueces. Aquel que haya resistido más, gana. Es la clavada de varilla en las visceras.

¿Cuántas veces cuando nos ha detenido un policía, nos ha atrapado inpreparados para realizar la caminata sobre la línea amarilla de la avenida?
¡Muchas más veces de las que les ha sucedido a éstos atletas seguramente! porque a ellos ningún policía los puede agarrar de sorpresa. Su profesión es caminar sobre la delgada línea copia de las líneas de la calle, pero pintada sobre el hielo. Hacerlo con tragos encima es su gracia, lo que los diferencia de mí y de tí.

El detentor del récord se zampó dos de Jack Daniels y se hizo 100 metros. Después del evento salió en su SUV por las calles de Salt Lake City y arrolló doce ancianos, un perro y cinco niños.

En la competición hubo alguien que se hizo más litros de whiskey y más metros sobre la línea, pero vamos! Este se hizo DOCE ANCIANOS, UN PERRO Y CINCO NIÑOS. El COI consideró que era una proeza jamás hecha con anterioridad en la caminata de borracho sobre la línea amarilla.

Existen esas cosas que siempre uno quiso tener en la infancia, y por alguna razón de seguridad hogareña o potencial de inducción a la criminalidad, no nos es concedida. En mi caso hay dos, una pistola de fulminantes y uno de éstos muñecos que después de ser golpeados se devuelven para ser golpeados otra vez. La pistola de fulminantes me la conseguí clandestinamente, éste muñeco en cambio nunca lo pude tener porque querían que no se formara la violencia dentro de mí ni que hiciera analogías machístas equivocadas entre éstos muñecos y las mujeres, que de todos modos me fueron enseñadas por mis amigos los tradicionales camioneros de la bomba de gasolina de la avenida villavicencio.

En fin, éste es el espíritu de éste deporte olímpico, en el que se golpea un muñeco que rebota una y otra vez. No tiene mucho sentido práctico, pero bueno, las olimpiadas no tienen sentido práctico tampoco, así que no importa. Probablemente lo hacen en una nevera, para que el golpeado del sujeto con los pies clavados en el piso clasifique como deporte invernal, qué sé yo.

Y recuérdalo amiguito, las olimpiadas de invierno también son olimpiadas, no importa lo que tus amigos digan. Tus amigos del colegio son malvados y debes hacerles daño físico si dicen eso.