Antes de leer esta nota, por favor coloque en su reproductor de MP3 el tema “Chariots of fire”, repítalo y repítalo hasta que encuentre el punto final del articulo. El efecto es mucho mejor si tiene subwoofer y cinco parlantes por lo menos. Si aún no tiene este excelente, empalagoso y sentimentalista tema musical, ¿qué está esperando? ¿Cómo ha podido vivir hasta ahora sin él?
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Es un orgullo para todo el equipo técnico-táctico de este medio quincenal de actualización quapailera, presentar el producto de días y días de esfuerzos mentales echados a perder, de horas con todos sus minutos y segundos botados a la basura; un esfuerzo interdisciplinario hecho con la única intención de seguir divirtiendo sanamente a esa parte de nuestros lectores que a estas alturas y después de casi un año aún no se han aburrido. A todos ellos les queremos decir que si llegaron hasta este punto, ya son parte de una cofradía exclusiva (estudios recientes realizados por la organización panamericana de la prensa inoficiosa OPAPEIN mostraron que una gran cantidad de los usuarios habituales de QP no lee más allá del primer párrafo de estas actualizaciones, el resto de los encuestados afirmaron que no sabían leer), así es que siéntense bien en sus sillas de iniciados de esta pequeña pero acogedora secta familiar, en la que el único sacrificio que deben hacer es leer un texto en la pantalla del computador, y disfruten de esta separata especial preparada por el mismísimo César con sus propios dedos tecleando a la velocidad del sonido encerrado en el sótano de su mansión en Transilvania, desde donde nos envío el resultado de sus reflexiones aceitosas vía Correo Electrónico Certificado.
César has wrote:
He concentrado todos mis esfuerzos en reflexionar un poco acerca de mi futuro y he decidido cambiar radicalmente mis hábitos de comportamiento (por ejemplo ya no hibernaré en las vacaciones) con audaces técnicas de confusión mental que me aseguren un ingreso a la vida real lo menos traumática posible.
Ahora que estoy a punto de terminar la carrera que decidí estudiar hace unos cinco años, es el momento adecuado para replantear mis estrategias de vida, he aquí, de las que son publicables, las más importantes:
Voy a presentar el ECAES cuando juré sobre un huevo de canario que no empolló que jamás lo presentaría pasara lo que pasara. Ya me inscribí. El examen es el 27 de noviembre y tengo que presentarlo en el Centro Educativo Distrital Adolfo Hitler de Bosa. La otra opción era el Colegio Departamental Charlie Zaa en Girardot, escogí el primero por cercanía.
Voy a pasar hojas de vida para empezar a buscar trabajo en alguna empresa representante del sucio capitalismo para recibir a cambio de mi escaso “know how” y mi sufrida formación universitaria, un salario digno (digno de dar risa).
Voy a dejar de decir mentiras fáciles para quedar impune en situaciones que no importan en lo absoluto. Ejemplos: “es que no lo pude llamar anoche porque pedí un pollo asado a domicilio” (¿?). “Lo estuve llamando toda la noche pero nadie me contestó, hasta le envíe tres telegramas seguidos, pero como la dirección de su casa es tan difícil”.
Voy a responder con seriedad el censo, olvidando los múltiples planes que tenía para evadirlo o burlarme de él. Después del próximo domingo los contadores de población parciales se incrementarán en uno justo después de que yo responda la escueta encuesta. Ya no me esconderé debajo de la cama ni entrenaré a mi familia para que niegue mi existencia. Apoyaré el empadronamiento dos mil cinco años (aprox.) después de que el dios de los cristianos también lo hizo.
Voy a tratar de escribir artículos más cortos y concisos usando la interfaz “user friendly” propuesta por Isabella Santodomingo (aplica desde el día siguiente a la erupción volcánica en el cerro de Monserrate).
Voy a dejar de leer libros pesimistas y malsanos para dedicarme a la lectura vitalizante de los ejemplares ricamente parrafeados con letra arial 16 a doble espacio de Actitud Positiva con Jorge Duque Linares, el camino hacia el éxito y la realización personal.
Voy a dejar de tratar a las personas como instrumentos receptores de mi ira y aburrimiento existencial para convertirlas en accesorios de mi felicidad.
Voy a escribir mala poesía dulzona de enamorado a pesar de que jamás haya sentido algo parecido al amor por alguien diferente a mi mismo, eso para que no piensen que soy una persona fría y simple, sin sentimientos.
Voy a viajar todos los días en Transmilenio publicitándolo lo más que pueda entre mis compañeros y conocidos, hablaré maravillas del sistema, exageraré con el cuento del ahorro de tiempo, redundare con sus ventajas, compraré a plazos una tarjeta para viajes vitalicios y escribiré muchas cartas al concejo de la ciudad para que pongan Transmilenio por mi cuadra.
Voy a saludar y estrechar la mano de todos los conocidos que me encuentre por la calle. De ahora en adelante dejaré de mirar para el cielo o fingir que estoy distraído para evitar conversaciones monótonas y repetitivas. Me convertiré en un manojo de muecas de simpatía y temas banales de conversación para alegría de todos mis coterráneos.
Voy a dejar de ser tan ególatra aceptando que sí existe la posibilidad de que haya personas iguales a mí, sólo que aún no las he conocido.
Voy a apoyar la reelección de presidentes de curso en los colegios de Bogotá y me lanzaré como candidato para llevar el seguimiento comportamental y la lista de asistencia en el concejo de la ciudad. César creerá de nuevo en la democracia.
Voy a aprender a bailar salsa, merengue y reguetón. Desde un día que me quedé en la plaza de Bolívar analizando el comportamiento sexual de las palomas, creo contar con las bases para bailar el reguetón. De ahora en adelante no me quedaré los viernes en mi casa escuchando a Bernardo Hoyos y Diana Rico malinterpretando las películas, nunca más; iré a las tabernas de la primero de mayo a malgastar lo poco que me gané en mi empleo en diversiones alcohólicas fugaces, cultivando amistades de igual fugacidad.
Voy a creer en todas las informaciones que divulguen los noticieros de televisión. Es más, me afeitaré muy bien y me haré un completo diseño posmodernista de sonrisa para ir a un casting de presentador de noticias y sonreír ampliamente con la conciencia de quien sabe que todo lo que informa es la verdad y nada más que la verdad.
Voy a decir groserías con mayor frecuencia, incluso en las actualizaciones que escriba usaré varias de ellas. Pero mejor empiezo otro día.
Voy a dejar de interesarme por la situación del mundo y me divertiré ciegamente con toda la libertad que me permita mi nuevo astigmatismo socio-político.
Voy a cortarme la larga y abundante melena de león de circo pobre que me dejé crecer desde hace unos cinco años. Quedaré hecho todo un icono de decencia andante.

Algunas de las promesas anteriores son en serio, creo que me llegó el momento de empezar a enfrentar el mercado laboral y el mundo que los adultos han creado, sin un arma de destrucción masiva para eliminar la enorme competencia que me espera. Sólo cuento conmigo mismo para no dejarme aplastar por la adversidad y con ustedes para que me apoyen cuando sea necesario, así que por ahora deséenme suerte en el ECAES, examen en el que seguiré los métodos siempre vigentes de un muy buen amigo mío que tuvo el mejor ICFES del colegio y después se dedicó a fundar páginas en Internet por el mundo entero.
Disfruten desde hoy del nuevo César, una libra de cabello más liviano.
Hasta pronto.
La encuesta del día.
A la pregunta: ¿cuál de los siguientes personajes famosos es el más odioso? Usted respondería:
A). Isabella Santodomingo
B). Víctor Mallarino.
C). César Fetishit
D). César Fetishit no es un personaje famoso.

Gracias por pertenecer a Que Paila, la única secta en el mundo que no te pide que sacrifiques a tus bebés ni que te deshagas de tu dinero (contemporáneamente).

