Jaime Bondón.
El espía que blasfemó
Segunda parte.

Cuando la central telefónica de Chapinero desconectó la llamada que salió de la línea de aquel bonito apartamento, nunca pudo imaginarse que se trataba de un asunto tan importante para la seguridad nacional. Quizá porque el módulo de inteligencia artificial que tenía instalado la central para espiar todas las llamadas de los abonados no estaba programado para interpretar una conversión tan tensa y ambigua como la que sostuvieron Aura, la manipuladora, y el talentoso agente del C14. No había caso, la matriz de posibilidades terroristas desarrollada por Sarta para identificar sicarios que usaran el servicio público telefónico para concretar sus fechorías era singular, sólo tenía la solución trivial a lo sumo; era evidente que Jaime sabía como hacía sus cosas.

Y es que tener encima todo un escuadrón del departamento de desapariciones forzosas en menos de quince minutos no era su idea de una operación limpia, como tampoco dejar de bañarse tres días porque el calentador se descompuso. En la mañana del día siguiente sólo tenía una imagen en su mente, quería darse un baño al mejor estilo clásico: totuma en mano y jabón de tierra; así que sacó la enorme olla de los tamales navideños, la llenó hasta el tope con agua de la llave y la puso a calentar a fuego lento mientras leía su tabloide favorito. En letras rojas leyó lo que podría ser su primera gran pista: “Cae cargamento de camándulas satánicas, ‘A mi me poseyó el demonio cuando la usé’ aseguró preadolescente incauto que rezaba el rosario todos los días” En medio de la triste redacción del artículo Jaime pudo encontrar que se trataba de un duro golpe para las filas adoctrinadoras de Aura Miriam. Se le ocurrieron dos brillantes ideas: uno, comprar champú con acondicionador, dos, usar los rosarios para intentar un acercamiento. Lo tenía decidido, le devolvería las camándulas incautadas para que ella creyera de nuevo en él.

Mortadelo: Luz y ejemplo viviente para miles de agentes secretos en el mundo.

No quiso perder más tiempo, llamó a la sección de asuntos religiosos del servicio secreto, que queda ubicada justo al lado de la sección de frutas y verduras, y exigió hablar con el director, Pacho Pinto, uno de sus más antiguos detractores.

-Señor Bondón, qué placer escucharlo, ¿decidió convertirse?
-No, sólo lo llamo por asuntos de trabajo.
-Siempre tan serio, ¿todavía no me perdona que haya intentado manchar su hoja de vida para evitar su asenso? Pero si era una broma de juventud.
-Y yo me acosté con su mujer por pura diversión y ni siquiera me divertí, pero no lo llamo para eso. Necesito que me entregue un material que incautaron sus hombres, es para un asunto de seguridad nacional.
-Pues señor Bondón, usted sabe muy bien que respeto los procedimientos, tendrá que llenar las formas de operaciones ultrasecretas, las venden en las principales papelerías de barrio y los viejitos que diligencian formularios a máquina a la salida de catastro. Ah y no olvide, con letra de imprenta y lápiz número 2 rellenando bien las bolitas.

La maldita burocracia ha permeado hasta las capas más profundas de nuestra sociedad, pensó Jaime mientras despachaba cortésmente al imbécil que modulaba su voz detrás de la línea: estamos inundados por ella hasta las rodillas, como Fontibón azotado por un aguacero eterno con las alcantarillas tapadas como siempre. El problema es que ya a nadie le interesa destaparlas, todos nos hemos acostumbrado a ella, como nos hemos acostumbrado al tono asfixiante de Jota Mario y sus cada vez más idiotas programas de concurso. Estaba de verdad molesto, pero poco a poco las enormes probabilidades de éxito fueron mejorando su ánimo cuando ya una enorme nube de vapor le auguraba un baño con un poder relajante superior al que poseen tres casetes seguidos de la Nena Jiménez en medio de un guayabo dominguero.

Caratula de una famosa película vista máximo por la quinta parte del 60% de los lectores menos habituales de QP.

Después del baño retomo el camino hacia la oficina, camino que su cerebro se había encargado de automatizar para dejarle el resto de mente libre para ocuparla con sus importantes asuntos, vitales para la seguridad nacional. Mientras los demás seres humanos que caminaban por la calle usaban sus energías mentales pensando en cosas simples, repetitivas y sin sentido alguno, Jaime las empleaba en proteger al mundo de sus enemigos y sus amenazas latentes, logrando la paz en las calles, ganando la lucha diaria contra el crimen en todas sus formas, para que los demás seres humanos pudieran pensar con tranquilidad en sus estupideces sin que ninguna bala perforara sus ideas de forma inesperada, dejando sus sentimientos desparramados por el suelo.

En la oficina nueva información de Aura Miriam había llegado a manos del director.

-Jaime, bienvenido. Tengo noticias, parece que el escarabajo está armando muy bien su bola de estiércol.
-No entiendo jefe, ¿podría repetirlo sin usar esta vez como ejemplo animales con costumbres extrañas?
-Sencillo Jaime, Aura se está moviendo. ¿Te acuerdas de Robert Orozco?
-Claro, el traficante. Recuerdo muy bien cuando le hicimos la contrainteligencia para que sacara del camino a Charles Cortes, el principal líder de la bonanza marimbera de los ochentas e infaltable cliché de las películas policíacas de la época, toda una leyenda. Recuerdo muy bien el escenario, hubo tanta sangre que bien pudimos producir tantas morcillas como para calmar el hambre en el mundo.
-Pues bien, tú conoces perfectamente el carisma de Robert Orozco, podría con una sola mirada hacer que los débiles de carácter hagan lo que él quiera, convenciéndolos de que es lo mejor que podrían hacer con sus vidas. Además que con todo su dinero ha tendido a lo largo de los años toda una completa red para cambiar la lealtad de mucha gente necesitada por casas y subsidios económicos.
-¿No es lo mismo que hace el Rey Álvaro I de Antioquia?
-No lo digas en voz alta, es normal, todos terminan convirtiéndose en aquello que siempre pretendieron perseguir, pero ese no es el punto. Imagínate lo que pueden hacer este par de simpáticos genios del crimen si se unen, debes evitarlo a toda costa.
-Pero tengo las manos atadas jefe. Y no lo estoy diciendo en sentido figurado. Tengo que recuperar un material de propaganda religiosa incautado por el pesado de Pacho Pinto para acercarme a Aura Miriam.
-Deja eso en mis manos, yo sé muy bien como tratar con los insectos. Y no lo digo en sentido figurado.

“El Canto: Como una sola voz, plena de colores, matices y tonos diferentes, surge de las profundidades de la tierra nuestro más valioso Símbolo de Santander”- afirman orgullosos que un bicho es el estandarte que enaltece sus más nobles sentimientos regionalistas.

Mientras masticaba una deliciosa hormiga tostada cuyo sabor comenzaba desde un ligero y agradable toque de maní salado hasta irse convirtiendo paulatinamente en el desagradable de un bicho masticado sin decencia, el jefe hizo saber que las cosas para Jaime iban mejorando. Y de verdad que no lo decía en sentido figurado. Se despidió con una sonrisa medio amarillenta adornada indecorosamente por pedazos del exoesqueleto café oscuro del bicho más sabroso del trópico, después de las mujeres, seguramente mucho más problemáticas y las principales causantes de innumerables malestares estomacales y de esas terribles enfermedades del ánimo que son contraindicaciones directas de los remedios conocidos contra la soledad.

Todo estaba casi listo, esta misión estaba definitivamente destinada al éxito, no como aquellas que en el pasado fueron el hazmerreír de toda una comunidad especialmente unida cuando de burlarse de las tragedias ajenas se trata. Una de ellas fue muy famosa: en el verano del 97 enviaron desde el cabo De Roncador & Quitasueño una nave espacial cargada con bacterias benéficas portadoras de un mensaje amistoso para las civilizaciones intergalácticas. Todo ello con el fin de encontrar en alguna parte lejana del universo nuevas fuentes de financiación diferentes a la banca multilateral, con la que el gobierno está endeudado hasta el final de los tiempos y aún más allá. Resultó todo un fracaso cuando perdieron contacto telefónico con el líder de las bacterias dos días después de que abandonaron la atmósfera terrestre. Se cree que se perdieron en alguna perturbación electromagnética de la que saldrán airosas para conquistar y esclavizar a los seres humanos en algún universo paralelo.

Mientras recordaba el escándalo del agua pesada que compraron a los rusos con la intención de hacer un café “bien cargado” en las oficinas de policía del país, Jaime Bondón comenzó a recordar que la hora de visitar a Aura Miriam con los rosarios por fin había llegado. Y sus pensamientos optimistas cambiaron del tono blanco centellante de la gente honesta que no rompe un plato hacia el negro azabache de los que saben manipular con las palabras.

-¡Jaime! Pensé que ya no ibas a venir.


Pequeños Criminales!

La gente de los foros se encargò de recopilar memorias del pasado que ahora los hacen reflexionar acerca de por què se deberìa instaurar la pena de muerte para los menores de edad sòlamente.

Pa’ arriba, pal centro pa’ abajo y PA’ DENTRO.


Esperen dentro de poco nuestro nuevo producto: “César descesareado”, 90% más digerible y 33.33% menos adictivo (aún en proceso de ensamblaje y puesta a punto).

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