Últimamente los científicos investigan sobre toda clase de materias que harían avergonzar hasta al mismísimo Cantinflas (QEPD).
Esta semana traemos el resultado de una de aquellas temáticas, con el rigor científico del que sólo nosotros somos capaces y el que a los demás no les queda más remedio que imitar.


Impulsadora (Feminae Intensarum)

Esta semana el famoso zoólogo Mike Donovan quiso compartir con esta seria publicación científica sus últimos descubrimientos sobre las raras especies animales que encontró en su travesía por el trópico, famoso por su riqueza natural, su aparente incapacidad para autogobernarse y la tendencia a criar gobernantes que dan risa pero que dirigen como para hacer llorar a la gente que los eligió.

En su trabajo de campo, que duró aproximadamente unos dos años, logró aislar y caracterizar varias subespecies del homo sapiens que viven en perfecta simbiosis alrededor de un mismo conjunto devaluado de valores morales, en el marco de un sistema económico con fallas en la redistribución, además de serias y perjudiciales tendencias a acumular sendos beneficios en los escalones más altos de la cadena alimenticia en detrimento de las especies que más trabajan para sostener el ecosistema.

Él quiso compartir con nosotros su trabajo antes de recoger sus pocos corotos y embarcarse en el primer avión hacia la civilización con la intención de nunca volver a arrimarse ni por equivocación por estas tierras abandonadas de Dios, del dios del progreso social, intelectual y económico, porque el de la religión sigue haciéndose rico a costillas de las necesidades y vacíos espirituales de la gente. Pero bueno, dejemos el asunto de la religión atrás y permitamos que sea nuestro experto el que nos entretenga con su interesante investigación, él, cuya palabra es mucho más valiosa porque es extranjero y tiene un nombre en inglés:

Dentro de poco tendremos médicos crustáceos que sólo sabrán recetar Ibuprofeno. Celebremos la diversidad natural.

“Muchas gracias a Que Paila por la oportunidad de compartir el resultado de mis serias investigaciones. Después de encontrar casi completo un fósil de Tegalosaurio debajo de la Casa Blanca y un chimpancé liderando desde allí una guerra en el lejano oriente, nunca pensé que la suerte me permitiría descubrir algo más bizarro, pero sucedió. Agradezco al dios de las rarezas que me haya permitido encontrar esto que estoy a punto de contarles con lujo de detalles, dando todo el crédito a la sabia naturaleza del mercado y a la ciencia del rebusque sin cuya intervención nada sería posible y este mundo sería un lugar demasiado aburrido como para resistirlo.

La impulsadora (Feminae Intensarum) es una especie perteneciente a los primates superiores (homo sapiens-sapiens), comparte con ellos muchas de sus características anatómicas así como el hábitat en que se reproduce y desarrolla. La impulsadora posee un supra evolucionado mecanismo de camuflaje que le permite variar su apariencia física hasta quedar idéntica a una hembra humana deseable, atributo que utiliza especialmente para atacar a sus víctimas. Abunda en los pasillos de Supermercado, con una notable y aun no totalmente comprendida preferencia por la sección de Shampoo y productos de belleza, aunque en general se puede considerar que gusta de infestar todo el ecosistema comercial.

La Cajera, subespecie inocua. Debe tenerse cuidado en que digite bien el código de las frutas: confunden las Peras asíaticas con los limones tahití.

Estudios muy detallados sobre su comportamiento nos permiten asegurar que utilizando un extraño sistema cronológico basado en las fases de la luna (o en el magnetismo terrestre), puede reconocer los días de quincena y de fin de mes, épocas que prefiere para salir de su refugio y lanzarse sobre sus víctimas para conseguir alimento y dinero para el maquillaje. Prefiere sobre manera los individuos asaltados por el síndrome de personalidad ausente, seres susceptibles a cambiar de opción o a comprar elementos que no necesitan sólo para no contrariar a esta peligrosa especie animal que lanza miradas asesinas a todo aquel que se muestre renuente a acceder a sus asechanzas (vea el manual de supervivencia más adelante para conocer como reaccionar ante esta situación).

Una manada de impulsadoras tiende a ser bastante organizada. Por lo general no suelen atacar en grupo, sino que parecen respetar la oportunidad de la que aborda primero a la víctima esperando todas las demás a que esta la suelte para atacarla de nuevo, pero siempre una a la vez, aprovechando la diversidad de elementos que el mercado les otorga.

Tienen un excelente olfato, de tal manera que pueden detectar a un sujeto pobre-muerto-de-hambre que va al Supermercado sólo de paseo sin una intención tangible de comprar algo (porque seguramente no tiene con qué), para evitar abordarlo. De la misma manera, huelen “La indecisión del comprador” para con su elegante y bien aprendido discurso de alabanza sobre las maravillas de determinado producto de la selva comercial lo hagan comprar lo que ellas promocionan o “impulsan”: “Hoy está en promoción, Es rico en nutrientes, Es 100% natural, Le ayuda a combatir la horquilla y no le deja Frizz, Por la compra de este producto participa en la rifa de un exprimidor de limones, Seguro no se va a arrepentir, Yo le aseguro que es el mejor y tiene el precio más bajo, Lo invito a que deguste el nuevo producto, Me trae el tiquete de compra y yo le regalo este práctico trapito con el logo de la empresa” Son las frases favoritas de estas sirenas contemporáneas (o post modernas como las llaman los europeos) que aprovechan las debilidades del homo economicus para apoyar las ventas de los grandes emporios de la selva de consumo.

Algunas veces prefiere atraer a sus víctimas utilizando avanzadas técnicas de engaño basadas en el ofrecimiento de pequeñas porciones de producto (degustaciones) después de las cuales la compra se encuentra asegurada en más de un 60% si escogió bien el sujeto a quien le brindó la carnada, de lo contrario habría sido un verdadero desperdicio, de esos que ponen en peligro la supervivencia de la especie. Pero para que usted sea el que sobreviva con su cordura intacta, intente seguir los consejos de la siguiente almighty survival guide .

“Ven y degustas papí”-Infalible táctica atrapa-clientes. Tenga cuidado, aún más peligroso que el chantaje emocional.

Manual de supervivencia en el supermercado: evadiendo a la Impulsadora.

• Lo más importante de todo, no se meta en la boca del lobo, esa es la norma básica de todo manual de supervivencia. Por eso, haga sus compras en fechas diferentes a las quincenas o los fines de mes, preferiblemente en las horas de la mañana cuando ellas aprovechan el calor solar para mudar de piel.

Si es imposible que usted aun tenga plata después de la primera semana del mes (clara demostración del síndrome de comprador compulsivo o consumista, para abreviar) entonces utilice las siguientes recomendaciones:

• No acepte degustaciones en los Supermercados, no son regalos, sólo simples carnadas para atrapar su atención y hacerle comprar algo que quizá usted no desee.
• Evite los pasillos infestados de impulsadoras si desea que su compra no sea demorada y profundamente incómoda.
• Engañe la percepción de la impulsadora, vístase con el prototipo del pobre-muerto-de-hambre. Es un mecanismo efectivo para alejarlas de usted y poder realizar sus compras tranquilamente. Pero cuidado, porque si bien ese camuflaje repele impulsadoras, también atrae celadores (homo vigilus) con sus incómodas miradas acusadoras.
• Bromee con ellas, no permita que le hagan cambiar de parecer sobre lo que usted desea comprar y de la marca que a usted le gusta. Muéstrese indiferente pero respetuoso, no demuestre su incomodidad con señas de disgusto, diga “no gracias, muy amable” para rechazar sus ofrecimientos. De lo contrario será víctima de la famosa e incurable maldición de la impulsadora, que hace impotentes a todos los hombres de su familia hasta la quinta generación. Y no hay Viagra que funcione.
• Haga una lista de las cosas que va a comprar en el supermercado. Búsquelas en los anaqueles sin titubear y sin demorarse, esquivando las miradas de las jovencitas (cuidado, en realidad no son jovencitas inocentes, ¡son impulsadoras!) que al parecer quieren hablarle. Retire el producto e introdúzcalo sin demora en el carrito del mercado, luego huya despavorido.

• Si es atacado por una de ellas y usted sufre del síndrome de la timidez, no le lleve la contraria. Recíbale el producto y ella lo dejará libre. A continuación aléjese del pasillo y deje el producto que le recibió a la impulsadora abandonado en cualquier sitio. No se preocupe, ya habrá alguien que lo recoja y lo regrese a donde pertenece.
• Vaya al Sanandresito de San José* para comprar granos y elementos de aseo, allí el 90% de los establecimientos está libre de impulsadoras. Si lo prefiere haga sus compras en la tienda del barrio, es un poco más costoso pero se ahorra seguir los pasos de esta sencilla guía.

Finalmente señor consumidor, de su paciencia depende que soporte o no esta particular forma de trabajo, porque como dijo aquel sabio filósofo librepensador cuando hablaba de lo inevitable: “si sigue timbrando lo sigo llevando”.

*Es interesante que en los pueblos de América las cosas tengan nombres de santos, pero a veces exageran.

Comunícate ya con nuestra línea de atención al cliente