Sé que puede sonar morònico, pero a pesar de todo el tiempo que ha trascurrido, el remorso no me deja dormir. La bulleta que atravesò a Lidia tenìa mi nombre grabado en ella. El mìo, no el suyo.

Si tan solo ese momento no hubiera sido tan sùbito y corto, habrìa podido meterme en medio, entre la bulleta y Lidia, y evitar que sucediera lo que sucediò. Tal vez empujàndola. Tal vez podrìa haberla hecho eskipear la bulleta, tal vez habrìa podido disparar màs ràpido.

Cual es el punto de vivir la vida, si mi honey no esta al lado broder. Y cual es el punto mi hermano de llamar a esto “vida”, si tengo a los Mantovani respiràndome en la nuca, y a todo el departamento de policìa de Miami pisàndome los talones?

Debì haberlo pensado dos veces antes de llevar a Lidia al appointment en hooters, pero era todo parte del plan. Un plan mandatorio. Tenia que vigilar a Jimmy Mantovani.

Jimmy Mantovani era el niño prodigio de la familia. Movía cantidades industriales de green, y tenía bajo su control todas las rutas de ingreso marítimo a América Occidental. Gran chico. Cuando no estaba ocupado lidiando con individuos de la más baja calaña, se ocupaba de sus sobrinitos. El pequeño Jim lo seguía a todas partes, lo imitaba. Para Sally era su tío favorito, especialmente cuando su tío favorito la llevaba a Toys R’ Us y compraba la mitad del negocio para alegrìa suya.

El teniente Higgins había descubierto que dos loads de dopa colombiana proveniente de un puerto en Costa Rica estaban por llegar a algùn lado de los keys, y Jimmy Mantovani estaba por cometer el màs grande error de su vida. Recibirìa 2.5 millones de dòlares cachimoney de un dealer de Tampa, y lo harìa en pùblico. Gran error Mantovani. Gran error.

Lo que yo no sabìa era que el error de Mantovani, le costarìa sòlo la vida a èl, y no a alguien quien ama.

Como envidio a Mantovani, debe estar en una paila de belzebub, y no acà, en èste verdadero infierno que yo creè arriba.

Mantovani era un tipo con experiencia, y sabìa oler una entrapada a dos millas de distancia. Aunque Higgins -sujeto experimentado en los trabajos encubiertos- había planeado la operación en total secreto, ésta no fue la excepcion para los buenos instintos de Jimmy Mantovani.

Debiò ser mi cara de policìa, o mis nervios por haber involucrado a mi Lidia en èsto, y no traer a una simple perra del departamento de policìa. Mantovani repentinamente se levantò de la mesa, caminò los 50 pies que nos separaban, me arrojò una cora sobre la mesa como suele hacerlo antes de asesinar a cualquier thug de una banda rival, y levantò su revolver dorado apuntàndolo hacia mì. Mientras èl lo hacìa, yo no me quedè atràs. Ràpidamente saquè mi automàtica del holster debajo de mi brazo izquierdo. Damn, porque yo no serìa el policìa màs ràpido desenfundando y disparando en el mundo, pero sì que me sabìa defender. Y por lo menos no conocìa ningùn cubano americano con mejor punterìa que yo.

Ahì estabamos broder, Mantovani y yo, listos para dispararnos cuando la luz del tràfico dijera verde. De repente Mantovani hizo lo que yo pensaba, lo que temìa que harìa. Mientras cinco de sus thugs desenfundaban sus armas y las hooters girls gritaban como cerdas mientras corrìan, el mundo se detuvo, y Jimmy Mantovani apuntò el arma hacia mi Lidia. Él sabìa lo que estaba haciendo, porque para cuando Lidia Yacìa en el flor, sus thugs ya me habìan abierto tres agujeros en un pulmòn que me impidieron reaccionar inmediatamente. Lleno de ira y desde el flor, le disparè una bulleta a Mantovani en la frente. Muere Mantovani.

La primera en llegar al sitio fue la agente Diaz. Habìa un charco en el piso mi hermano que yo creo que me dolieron menos las balas a mì que al que tenìa que mopear ese flor. Los thugs de Mantovani habìan desaparecido como ratas un michosegundo despuès de que cayò al flor.

Ese fue el último momento en el que vi a Lidia con vida. Y tambièn el último momento en el que la vì etol.

Odiaba los hospitales. Odiaba el estar pensando en Lidia y en las noticias por saltos que me traìan acerca de su estado de coma. Odiè el sistema cuando me dì cuenta de que habìa un poco màs de policìas de los que debìa haber en el lugar. Sabìa lo que habìa sucedido. Los tentàculos de los Mantovani habìan pumpado un poco de dinero extra en el sistema.

Despuès de 2 semanas, la agente Diaz me esmuglò una copia de algo que ya era demasiado evidente. Habìa una orden de arresto contra mì por procedimientos no ortodoxos y por mansloter. La agente Diaz sabìa lo que yo harìa. Me conocìa bien. Me conocìa tan bien, que ya sabìa que no tenìa que decirme que Lidia estaba muerta. Tiesa. Como un pan viejo. Y que yo la vengarìa, mi hemano. Pronto habrìa un party con màs sangre de lo normal.

Props a Laura YO! por publicar material que hizo sparkear la chispa para ésta actualización y su segunda parte.

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Link peye del momento:

Inconstitucionalidad del Himno Nacional (click)

FELIZ CUMPLEAÑOS COLOMBIA! Hoy conmemoramos la independencia de la República de Colombia, y queremos festejarla con lo mejor que dejaron los padres de nuestra Patria: cientos de abogados charlatanes sin nada productivo qué hacer. Gracias Colombia!


El actor considera que el Coro del Himno constituye “una apología a la violencia y al sadomasoquismo al enseñar que el bien germina del dolor…”


insulta a los soldados a la independencia al compararlos con centauros

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