
Santa Fe, Mayo, 1763
Desde mi salida de ese miserable peladero desde el punto de vista de la variedad vegetativa que es vuestro Reino, oh, Majestad, he anhelado el momento en el que dejarÃa de curar los interminables males que aquejan a ese manojo de sarna y peste que es el excelentÃsimo Virrey de la Nueva Granada.
Una vez tosÃa tanto que podrÃa jurar haber visto un Bacilo de Koch de al menos dos palmas de longitud que salÃa de sus reales narices y me decÃa “Buenos DÃas Don Mutis, cómo estáis en el dÃa de hoy”.
Yo naturalmente le contesté, porque entre las numerosas virtudes de la familia Mutis está la cortesÃa con el peregrino, pero a pesar de que de ahà surgió una bonita amistad inter-especie que habré de documentar, es claro, no dejo de sentirme asqueado cada vez que reflexiono en la sobriedad sobre los los anteriormente descritos acontecimientos de aquella tarde lluviosa en Santa Fe.
Pero los propósitos que me motivan a escribiros esta carta están lejos de describir mi extremo disgusto por las enfermedades del Virrey y sobre todo por los olores que sus llagas emanan haciendo despertar a media noche a toda la Candelaria. La razón por la que os escribo es para, naturalmente, haceros partÃcipe de mi informe mensual sobre el herbario que hasta ahora constituye el ápice de mi investigación en el tiempo que llevo en Indias.
La mata de maÃz ha crecido bastante, quién hubiera pensado que de una bolita de maiz podrÃa crecer una mata tan grande y saludable al haberla puesto en un algodón encima de un frasco de mermelada lleno de agua. Esto es verdaderamente un hecho relevante y considero que se deberá enseñar en todas las escuelas del Virreyno hasta el fin de los tiempos. La CIENCIA no tiene lÃmites.
A pesar de ello, considero que tal hecho no deberá ser enseñado, ni siquiera deberá desperdiciar u ocupar durante breves segundos las jóvenes mentes del colegio San Bartolomé que tienen mejores cosas que aprender como el llevar las riendas de este territorio de Vuestra Majestad que está destinado a progresar y a halar como brioso caballo de galope el coche de la Madre Patria. Que sean interpretados como profecÃas mis opiniones acerca del San Bartolomé y los incontables éxitos y bienaventuranzas en las que sumirán esta tierra Vuestra. Predigo grandes cosas.
En noticias relacionadas, anuncio a Vuestra Majestad que en un sitio llamado el parque del café hay una atracción de animatrónica en la que unas flores pobremente esculpidas y patéticamente animadas con tecnologÃa ya superada defienden a la orquÃdea como la flor más importante del Virreynato en oposición al anturio negro. Yo en condición de expedicionario, e incluso de descubridor de orquÃdeas, declaro esta atracción mecánica un monumento al retraso mental y espero que un dÃa cobre vida propia y se coma a todos los asistentes para luego destruirse a sà misma. Y si me están leyendo desde el futuro y esta atracción todavÃa existe, deberá ser destruÃda o en una fecha cercana lanzará un ataque ne contra de sus enemigos, o sea, nosotros.
Aprovecho para agradecer la oportunidad de entrar en la marañosa jungla de Nueva Granada para descubrir nuevas matas de colores que se puedan vender luego en ramilletes de 2 piastras de 10 reales para regalarle a mujeres celosas.
También complacerá a Vuestra Majestad que además de las plantas ya descubiertas, nuevas plantas están entrando a mi base de conocimiento gracias a la colaboración local. Un amigo con cadencia siseada y algo andrajoso un dÃa llegó con un machaque de planta que me pidió amablemente masticara, propuesta misteriosa que acepté. Esta planta me hizo sentir cosas que no habÃa sentido nunca, de hecho un poco que me regaló aquel amigo, lo hube de llevar conmigo mismo para coincidencialmente ofrecerlo a mi otro amigo el Bacilo de Koch que habrÃa de conocer aquella misma tarde.
Mi amigo de la cadencia siseada se negó a darme un tallito para mi herbario, pero aseguró que me traerÃa más de esa maravillosa planta molida, pronto y a un precio conveniente.
El único problema que he encontrado es el de mi aprendiz JoaquÃn, que después de haber conocido a nuestro amigo de acento gracioso, extrañamente ha vendido mi astrolabio. Debo hablar con JoaquÃn prontamente para aclarar esta situación.
Me despido de Vuestra Majestad.
José Celestino Mvtis
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Mariquita, Enero 1764
Extiendo un cordial saludo y un feliz año desde Mariquita, Virreynato de la Nueva Granada a Vuestra Majestad.
Reporto el descubrimiento de nuevas maticas, todas muy bonitas, pero debo ir directo al grano ante Vuestra Majestad. Es un hecho que necesito más piastras para financiar la expedición. JoaquÃn no aparece por ningún lado. La última vez que lo và tenÃa los ojos rojos como un demonio y cargaba con la mitad de mis instrumentos en un costal mientras me amenazaba con una hojalata oxidada y murmuraba palabras a mà desconocidas pero cuya mayorÃa era precedida por el sonido “gono”.
Estoy preocupado no sólo por JoaquÃn sino por el suceso de la expedición, que espero no se vea comprometida por el ánimo jugarretero de este muchacho simpático. Por lo tanto apelo a Vuestro espÃritu cientÃfico para que procedáis a refinanciar este proyecto, al menos temporalmente mientras soluciono el inconveniente con JoaquÃn.
Os agradezco.
José Celestino Mvtis.

Mariquita, Marzo 1764
Vuestra Majestad, a la cabeza de la Europa Sabia
Encuéntrome preocupado por la integridad fÃsica de los expedicionarios, a quien se nos amenazó directamente. El potencial victimario es un viejo amigo de la Corona de quien he recibido ya numerosas muestras de hierbas medicinales y para la inteligencia, quien afirma que JoaquÃn le debe 300 piastras y que nosotros en calidad de responsables debemos pagarlas. No tenemos idea de qué habrá hecho este muchacho que últimamente nos ha causado disgustos, pero de cuya buena fe no dudamos, para hacer enojar a este anteriormente simpático amigo del acento siseado, quien hoy nos preguntó si era nuestra intención hacernos sacar nuestros órganos vitales por “tan solo 300 piastras” de Su Majestad.
Siendo Vuestra Majestad quien tiene las piastras porque son de “Su Majestad”, le pido que se apiade de nosotros y nos las vÃe. Estoy seguro de que en Vuestra Grandeza sabreis apoyarnos, sobre todo porque es quitarle una singularidad capilar a un felino.
Vuestro,
José Celestino Mvtis.
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Santa Fe, Junio 1764
Vuestra Majestad,
Os agradezco infinitamente le refinanciamiento de la expedición. Estoy seguro de que no os arrepentiréis y de que portaréis al Reino gran progreso que nos llevará a ser una de las potencias más importantes de Europa y a distinguirnos por nuestra perfección, puntualidad y dedicación ibéricas.
Lamentablemente la ayuda llegó tarde para salvar a JoaquÃn, cuya lengua fué sacada brutalmente por una fisura en su garganta, cosa que no creÃa posible antes. Lo importante es que el apoyo llegó a tiempo para salvar la expedición y pagar la deuda de JoaquÃn.
En agradecimiento os mando un poco de la sustancia que nos da nuestro amigo andrajoso y buena gente. Espero que disfrutéis con el efecto. Probad esta materia nunca antes vista en el viejo mundo y regocijad, os la mando porque no creo que haya inconveniente, ¿qué podrÃa salir mal?.
Lo dejo cuando quiero.
José Celestino Mvtis
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