El invierno finalmente se acabó. Parece que era tan solo ayer cuando me sentaba en una silla a que me sudara mi trasero mientras maldecía el verano rogando para que se acabara de una buena vez. Finalmente se acabó el apestoso verano y empezó el delicioso (posteriormente también apestoso) invierno. Sólo valora uno la temperatura cuando se produce ese cambio que la hace contrastar. Finalmente la primavera está entre nosotros y hay que celebrarlo.
Así es amigos, adoro la primavera, maravillosa época en que todas las creaturitas de la madre naturaleza despiertan, algunas para zumbarnos en las orejas mientras dormimos, otras para tejer telarañas en las manijas de la ducha que no usamos nunca. La naturaleza despierta en todos los sentidos, incluso en esos que nos hacen sonrojar. Si, estoy hablando de ESE sentido, así que todos los menores de 16 años pueden bien cerrar ésta ventana porque éste párrafo es cochino, o si no, pueden usarlo como catalizador para ir después a un sitio porno, y al terminar salir corriendo a tocarse al baño. Si, porque yo, habiendo pasado hace poco por allí, sé que uds pervertidos adolescentes tempranos se autoerotizan hasta cuando una mujer deja ver un tobillo en una propaganda para créditos bancarios. ¡Son ustedes los que debería castrar químicamente Moreno de Caro!.
Yo era reacio a creer que ese cambio de estación invierno-primavera fuera el causante de esos picos de arrechera que tenía mi pobre cuerpo, pero éste año se repitió el extraño efecto. Soy un French Poodle, y como tal podría deslizarme furtivamente debajo de la mesa, como una sombra entre las sombras, y restregarme contra las rodillas y zapatos de todos los invitados a cena, sin que ellos se dieran cuenta antes de que fuera demasiado tarde. Pero en éstos días en la universidad de hecho SI me están haciendo estudiar, e igualmente en el trabajo SI me están haciendo trabajar. Esos abusivos. Así que retomaré las enseñanzas del mítico maestro de la continencia masculina, el gurú Ta Wahn-Tao, cuyos caminos abandoné por allá a los 12 años de edad, mientras obtengo tiempo para ir a conseguir una mujer que no tenga miedo de tocarme. Siempre es una ardua labor, pero alguien la tiene que hacer.
Yo leo las mentes de los lectores através de INTERNET, porque instalé un plugin en Firefox que me lo permite fácilmente. Y sé que se están preguntando “¿qué diantres nos importa la primavera?, tanto estamos en zona tórrida. Tio Rojo Basura. mejor me voy a leer cosas interesantes como goatse.cx”. Ok, por eso voy a ir al grano y cambiaré de argumento a algo que a diferencia de los fenómenos climáticos y el efecto invernadero, verdaderamente influencie la vida de uds, las 3 personas que leen ésta actualización.
Deje de comerse mi comida
Yo tengo una mata en el balcón de mi casa, la compré hace como dos años en primavera, y la bauticé María, nombre que no le gusta porque todos antes de verla piensan que es una planta de canabis, y se la quieren fumar. A fines prácticos, es mi compañera sentimental, aunque una vez traté de hacerla caer en mi telaraña invitándola a cena y susurrándole palabras dulces al oído, pero no cayó. Debo admitir que mi autoestima se fue al piso, hasta que busqué en INTERNET (!) y encontré que esas plantas son lesbianas o hermafroditas o algo así, bueno, es lo mismo. Y bueno, ya la cosa no era tan grave.
La gracia de tener una planta de esas es verla florecer, porque son más hermosas así, y porque además una flor desde el punto de vista científico, es porno para plantas. Yo no soy una planta, pero no tengo prejuicios y no me molesta ver porno para plantas. Al principio me la vendieron llena de flores blancas, pero después el año siguiente no floreció, lo que me pareció extraño. Fue así como el año pasado, decidí comprar anabólicos para plantas, y le he dado ese líquido rojo hasta que me suplica que no le dé más, pero la botella dice que se le debe suministrar casi hasta intoxicarla si uno quiere ver las flores.
Así solucionamos los problemas los seres humanos, con drogas. María aún no se deja ver las flores y ya debe estar alucinando, en el fondo es una situación que me preocupa bastante, pero María tiene que florecer o morir. En el peor de lso casos terminará por volverse una junkie, e invitará a las demás plantas del patio del condominio a inyectarse el líquido rojo hasta terminar en una gran montonera en medio de la distorsión sensorial que hará que no usen las abejas que protegen de las enfermedades venereas para plantas.
Creo que María sólo se hace la que no le gusta el anabólico. Le gusta, pero no me lo dice, lo puedo ver en sos hojas que son el espejo del alma. La conozco, porque con ella hemos vivodo mil cosas, desde cuando le salieron esos huevos blancos en las hojas hasta cuando esas orugas la roían. O en el verano cuando tuve que dejarla inmersa en esa sustancia gelatinosa que casi la asesina, pero que se supone la mentendría viva a esos 30 grados centígrados mientras yo no estaba. A María me unen muchas cosas, pero María, si me estás leyendo, te quiero advertir que si no floreces, te hago ensalada.

