Lo que podría en un momento dado ser una verdadera tragedia con muertos, heridos y cuantiosas pérdidas materiales, puede también convertirse en una excelente oportunidad para estrechar los lazos familiares, esos mismos que la televisión e Internet han debilitado casi hasta el punto de la extinción.La olla a presión en principio fue definida por los expertos en inteligencia emocional y comunicación asertiva como uno de los principales bloqueadores e interferentes de la comunicación, junto con la licuadora y el equipo de soldadura: “no intentes mantener una conversación mientras licuas un jugo o usas un equipo de soldadura” aconsejaban en sus conferencias de $500.000 la boleta o escribían en sus vacíos Best Seller, número uno en ventas en la Panamericana. Siempre sucedía que los periódicos pitos vaporosos de la olla se ponían en medio de las conversaciones familiares y no había más remedio que abandonar la charla y regresar al Messenger, en donde ningún sonido interfiere con la comunicación y uno puede hacer ctrl.+c ctrl+v para repetir la misma frase en todas las ventanas de conversación sin ser acusado de simpleza.
Sin embargo, esta situación podría cambiar, dado que hay un caso especial que involucra estos artefactos de cocción Express y divertidas jornadas de limpieza en familia: cuando las ollas a presión estallan.
Como hoy en día toda la gente es inteligente, voy a explicar abiertamente el funcionamiento de la olla a presión, sin recurrir a metáforas absurdas ni afectados tonos sensibleros.
“Cuando uno pone a calentar agüita en una ollita, hay un momento en el que empieza a hervir, justo cuando las moléculas del agua se llenan de energía cinética y empiezan a volverse gaseosas. Has de cuenta un pogo de gotitas de agua en donde ellas se dan patadas y puños hasta que muchas de ellas salen volando en forma de vapor. El calor de la estufa es como el rock satánico que hace poguear a las gotitas. Esa temperatura en la que el agua se vuelve vapor y uno ve todas las burbujitas, se llama punto de ebullición. Si uno deja el agua a esa temperatura, se evapora rápidamente y hasta de pronto se quema la ollita. ¿Has escuchado ese chiste del que no sabe cocinar y se le quema hasta el agua hervida? Pues puede ser cierto (LOL)

Ahora, si le ponemos un cauchito a la tapa (y no estoy hablando de un condón) para evitar que el vaporcito salga y se pierda en donde comienza el arco iris, todo ese vapor se acumula y aumenta la presión dentro de la olla. Ese aumento en la presión desplaza el punto de ebullición del agua y permite que dentro de la olla la temperatura sea muy alta, más alta de lo que imaginas pero no sé cuánto entonces mejor no digo y por eso la carnecita se cocina más rápido y queda más blandita. Es como si en el pogo estuviera el ESMAD al lado, todas las gotitas se pueden patear más duro pero los policías no las dejan salir tan fácil. Como el agua de todos modos se sigue evaporando, pero un poco más despacio, llega un momento en que la presión acumulada podría hacer estallar la olla. Por eso es que ponen el pito en la olla y no para que la gente le saque un ojo a otra persona (¿No te has dado cuenta que el pito de las ollas a presión tiene el tamaño de un ojo?) Entonces, de vez en cuando, el pito se levanta y deja salir vaporcito con olor a coliflor, para envidia de los vecinos y liberación de la presión. Pero a veces, alguna cosita podría tapar la salida del vapor y entonces ahí sí sería la de Troya.
Todas las ollas traen además otra valvulita de caucho que sale a volar cuando se pasa de la presión que ella aguanta y por ahí se sale todo el vaporcito junto con una buena cantidad de salsa y habichuelas que ensucian la cocina una chanda y toca limpiar, más feo, no me gusta que pase eso. Pero en general, si uno tiene bien limpios los huequitos de la válvula y no se da garra llenándolas con chunchullo, las ollas a presión son ligeramente más seguras que las estufas de cocinol y las baterías nucleares en manos de países del tercer mundo.”
Ahora espero que esté más claro el funcionamiento y las razones principales que desencadenan la explosión de las ollas a presión, detalles que nadie debe desconocer en los agitados días que vivimos.
Puede suceder que eventualmente alguna persona se valga de su conocimiento avanzado en el mecanismo de las ollas a presión para manipular su comportamiento, comenzar a usarlas para llamar la atención de la familia y así evitar los antiguos métodos en decadencia: las pataletas de borracho, el frasco de pastillas para dormir, los piercings en la lengua, la delincuencia juvenil, la rebeldía, etc. Eso en el caso que se quiera montar la pantomima, pero como no hay nada mejor que lo espontáneo, prefiero pensar que el 100% de accidentes con ollas a presión son producto del azar o de la ira de los dioses y no de la mano de alguien necesitado de atención. Además, debo advertir que provocar el estallido de una olla a presión está catalogado como terrorismo y es perseguido por los organismos de seguridad del Estado (cuando no están ocupados desactivando bombas de mentiras) y por la Policía del Mundo y que nadie puede llevar una olla a presión llena con caldo de costilla a ningún aeropuerto, ni siquiera para darle una bienvenida colombiana al mejor de sus amigos. Los investigadores descubrieron que nuestros enemigos los terroristas, además de llenar los correos de la gente con Forwards, podían hacer explosivos mezclando cubitos de caldo de gallina, champú anti caspa y sal de frutas efervescente.
Ahora, cuando escuche un ruido como el pito del Tren de la Sabana o una trompeta del Apocalipsis proveniente de su cocina, evite acercarse mientras el ruido continúa. Recuerde que la temperatura es muy alta. Después de un tiempo prudencial acérquese y disfrute del espectáculo. No intente limpiar las paredes con un trapo común y luego exprimirlo en la olla para recuperar la salsa del estofado. Las pruebas que se han hecho demuestran que no es una buena idea. Tampoco lama las paredes, los vapores de cocciones anteriores estarán ya fermentadas sobre el baldosín y la salsa tendrá un sabor rancio. Despreocúpese, limpie las paredes, lave el piso, recoja los pedazos de habichuela, invente juegos alrededor del acontecimiento. Si el contenido de la olla aún se encuentra a medio cocer, no intente armar de nuevo la olla para ablandarlo. Consúmalo así como recuerdo de lo que acaba de pasar
Algunas veces la segunda válvula de seguridad no cumple con su cometido y la olla estalla llevándose a su paso campanas extractoras, estufas, neveras y cualquier cosa que encuentre a su paso. Este evento es catastrófico y es preferible no comentar nada más del asunto, eso es competencia de los organismos estatales de atención y prevención de desastres, aunque ellos seguramente dirán que eso no les compete. Sospeche siempre de ollas que no pitan con la frecuencia acostumbrada y estén siempre pendientes de la cocina, señoras amas de casa, fieles lectoras de esta página. No olviden llamar a la sección de Corazones Rotos de la Defensa Civil Colombiana cuando necesiten consuelo en la limpieza solitaria de su cocina, mientras sus hijos consiguen relaciones fugaces por el Messenger.

