Nombre en código Chiacom, Chia. 300 Horas, dÃa 1.
La alarma del Centro de Coordinación Espacial de ChÃa despertó al operador violentamente en medio de la noche frÃa del municipio cundinamarqués.
Nunca antes habÃa sonado esa alarma, a tal punto que el operador de la estación no sabÃa de qué se trataba todo aquel ruÃdo demoniaco, cuando el cuarto oscuro estalló en alaridos electrónicos y luces rojas intermitentes.
“Chiacom, Chiacom…..mos..norrea…arre…prendieron en el hori…much…aila cambio”
-Acá Chiacom, repita por favor!
-”que es lo que no ente…. aridooo..mos rodea..ni los…utas! solici…fuerzos!”
-Acá Chiacom, no le copio, no le copio! cambio
“prshpsssffffpsrshffffff”(ruido blanco) - silencio.
Los ojos lagañosos del operador se congelaron sobre el display cuando vieron la frecuencia en la que la trasmisión habÃa tenido lugar. 100.3 MHz. Sólo podÃa significar una de dos cosas: o la reflexión atmosférica estaba haciendo recibir a las antenas la señal de Radio Reloj de Neiva, cosa bastante improbable, o sÃ, la base “Jaime Dussan” en GanÃmedes, luna de Júpiter, habÃa trasmitido en la frecuencia de emergencia. El sólo pensarlo hacÃa venir escalofrÃos.
Apenas recibió la llamada por el teléfono rojo, el general Argemiro DÃaz se teletransportó hasta el cuartel de la fuerza Z.I.P.A., la última lÃnea de defensa del paÃs.
Después de teletransportarse desde el dispositivo experimental que se encontraba en su cuarto, se dio cuenta de que otra vez un zancudo se habÃa metido en la cabina, dejándole como recuerdo una vejiga extra en su costado derecho. Pero eso no era nada en comparación a lo que habÃa sucedido con sus órganos reproductores cuando se realizaban las primeras pruebas en los laboratorios de Natagaima. De todas maneras, la ocasión lo ameritaba. Maldita sea. HabÃa una emergencia en GanÃmedes!
Aunque… hablando de eso, a quien se le ocurre poner un laboratorio en un lugar plagado de insectos como Natagaima.
Centro Z.I.P.A, locación clasificada. 400 horas dia 1
“Llamen a John Restrepo Es nuestra única esperanza.”
“Señor, debo recordarle que John Restrepo fue destituÃdo con deshonor del cuerpo de lanceros, Señor”
“Maldita sea, lea mis labios, incompetente. LLAME A JOHN RESTREPO, y despierte al presidente. Es una emergencia.”
El general DÃaz tuvo una corta conversación con el presidente Daryanani, y ambos llegaron a la conclusión unánime de que se
le deberÃa dar vÃa libre a Restrepo.No habÃa tiempo qué perder. Pero primero habÃa que buscarlo.
Barrio Ricaurte, Bogotá. 1700 horas, dÃa 1
-”ga John!, lo buscan pirobo” Gritó el señor en el mostrador del asadero.
-”Si es el putero ese al que le debo plata, dÃgale que no estoy” Contestó gritando una voz en la cocina.
-”No, son unos tombos o del DAS o algo asà porque tienen pistolas, venga rápido que éstas garbimbas me azaran la clientela… sin ofender, no?”
-”No se preocupe, sabemos que nuestro aspecto, nuestra carencia de vocabulario y la impulsividad de nuestro acento es un factor que asusta al civil”
-”Señor Restrepo, somos del cuerpo de seguridad nacional NCS, la gente de Z.I.P.A. lo necesita”
-”DÃganle al mono homosepsual de Daryanani que yo no voté por él, y que se olvide de lo que necesite. Ya dejé todo ésto atrás”
-”La tierra está en peligro”
-”Con la tierra me limpio el culo”
Fué entonces que el agente más bajito sacó de una maleta de mano una foto. Adela Restrepo, su tÃa. Hace varios años que no usaba ese peinado. calculaba que la foto era de unos diez años atrás. Adela Restrepo era la única persona en éste mundo que John tenÃa.
-”Caen bajo. La última vez que revisé la constitución de éste glorioso paÃs, no contemplaba las extorsiones y las amenazas de muerte a las tÃas”
-”No es una amenaza de muerte, señor Restrepo. Tenemos más fotos de ésta señora cuando vivÃa en la colonia nudista de la luna. Estoy seguro de que los navegantes de LA INTERNET serÃan felices de ver imágenes pornográficas después de 15 años de prohibición total.”
-”¿Y quien mejor que Adela Restrepo para satisfacer los deseos reprimidos de 77 millones de colombianos?” Completó el otro agente mientras se le escapaba una sonrisa. “Yo mismo hace años que no me jalo el resorte”.
John los siguió hasta la patrulla sin chistar.
Centro Z.I.P.A. 2100 horas, dia 1
-”Restrepo, ni ud quiere estar acá, ni yo lo quisiera acá. Pero ud y yo sabemos que ud acabó a mano limpia hace 7 años con las tiernas creaturas que salieron de las guacas y que cuando se mojaban se convertÃan en bestias asesinas.”
-”Fué sencillo, las asesiné antes de que se mojaran”
-”No se quite mérito, Restrepo. Fué una excelente labor.Y el gobierno se lo agradece. También el pueblo, visto que durante 4 años acabamos con la hambruna haciendo hamburguesas con los cadáveres de uhm…’animal de guaca’. Y por eso, aunque ud no lo crea, maldigo el dÃa en que esos videos con los burros salieron a la luz. Maldita sea Restrepo, no fue sólo una verguenza para usted. Fue una humillación para todo el ejército colombiano”.
DÃaz terminó su frase dando un puño a la mesa.
John agachó la cabeza apretando sus manos con ira en modo que sus venas sobresalÃan visiblemente.
Cosmódromo “Carlos Vives”, Siberia, Cundinamarca. 200 horas, dÃa 2
Cosmódromo “Carlos Vives” de Siberia. 10 hectáreas de instalaciones consruÃdas sobre las ruinas del estadio de Millonarios.
Dos mil cientÃficos trabajando las 24 horas del dÃa. 3000 billones de billones de pesos invertidos cada hora en investigaciones cientÃficas que generalmente involucran el cultivo de palmito en gravedad cero. Cada café en las máquinas cuesta 4 billones de pesos devaluados. 17 casas de lenocinio en las afueras que no dan abasto. Cifras que hacen dar vueltas a la cabeza.
Cinco lanzacohetes estaban esperando el equipo que irÃa a insertar la democracia colombiana por el ano de lo que estuviera poniendo en peligro el programa espacial criollo en las lunas de Jupiter. No señor, nadie se metÃa con Colombia. Era algo que se recordaba cada vez que se estrechaba la mano de un colombiano, que generalmente portaba siempre en un lugar visible de su muñeca una manilla con la bandera.
John detestaba esa simbologÃa uribista. Le venÃan ganas de vomitar cada vez que alguien cantaba viejos jingles uribistas de principio de siglo, o cada vez que veÃa a un niño jugar con un muñeco del único presidente en la historia que terminó en el manicomio de Sibaté. Parece que la gente olvidaba ese “pequeño detalle de la historia”.
-”Mucho Gusto, Yurani Parrado.” Dijo la despampanante mujer con sus grandes ojos dulzones y su cabellera rubia. Mientras se ponÃa su traje de astronauta que se ceñia en modo setsi a sus pronunciadas curvas.
John saludó indiferentemente, tomó su traje y se cambió detrás del biombo. No era tiempo para seguir los juegos que sus hormonas querÃan jugar. Y aún no olvidaba a Yaneth. No. Sabes que no la has olvidado cuando aún te despiertas en la madrugada con flashbacks terribles, y cuando dormido lanzas patadas debajo de las sábanas y sientes que ellas recaen en el vacÃo.
Por otra parte, no habÃa imaginado que una mujer viniera en la misión. Alguien lo escucharÃa, porque a un machote como John la idea no le agradaba demasiado.
Como un gran sÃmbolo fálico, el cohete se alzaba en el horizonte en frente de los primeros rayos del sol. Cientos de cientÃficos rodeaban los grandes cohetes, mientras revisaban pieza por pieza, y armados de un computador portátil, buscaban en google si la configuración de cada tornillo era correcta.
Plataforma de lanzamiento, Cosmódromo Carlos Vives. 500 horas. DÃa 2.
Finalmente llegó la hora que todos esperaban ansiosamente.5….4….3…2…1 contacto.
17 toneladas de mechas para tejo explotaron debajo de los cohetes para hacer partir la masiva nave espacial, y una vez que logró la altura correcta, se activaron los motores convencionales. Todo como habÃa sido previsto. Casi todo.
Del archivo secreto de la Agencia Espacial Colombia. Visita también su archivo público desclasificado: http://groups.msn.com/agenciaespacialcolombia/

