Hola!!!
Ésta semana yo en mi calidad investida de Tio y de Rojo, tengo el gusto de informarles que Sir Leonard C. Fetishot quiere ir al infierno para que nosotros no tengamos que hacerlo.
Reconozcan su importante acción de sacrificio y lean su tesis de grado en quesodecabezologÃa avanzada, siempre en su sección: Kiosko Profano 2
“Por eso, quitadle el talento y dádselo al que tiene dos; pues al que haya multiplicado se le dará y tendrá abundancia; pero a quien no haya multiplicado, también lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas exteriores; pues es la parte que ha elegido. »
Muchos se han dedicado a lo largo de sus vidas a desentrañar los misterios que envuelven la vida y obra en la tierra, y posteriormente en el cielo, del famosÃsimo y sin igual Jesús de Nazareth. ¿En qué año nació? ¿En realidad si nació en Belén? ¿Cuántos reyes eran magos? ¿Melchor era el negrito? ¿Quién lo llevó a la cruz realmente? ¿Le hundieron los calvos en las palmas o en las muñecas? ¿En realidad si resucitó? ¿Se casó con MarÃa Magdalena y después, ya viudo, con Santa Teresa de Jesús? ¿El sudario de TurÃn lo pintó Jesús en la Edad Media? En fin, se me ocurren otras preguntas igual de interesantes, un poco más blasfemas en verdad, pero todas dignas de documental en Discovery Channel y en los Misterios de La Biblia. Sin embargo, hoy, yo, el mismo de siempre, intentaré responder a uno de los interrogantes sobre el pensamiento de Jesús que más apasiona a los estudiantes de economÃa: ¿es Jesús, como digno hijo de su padre, precursor premonitorio del capitalismo que nos gobierna hoy en dÃa? La respuesta es si.
Pero yo no invento nada, todo lo concluyo a partir de fuertes análisis sobre la única evidencia escrita, aunque nadie dice que sea la más confiable, que existe sobre el pensamiento y la vida mortal de Jesús: el evangelio. Léanlo por ustedes mismos:
«Y dijo también: “el Reino de los Cielos se asemeja a un hombre que, partiendo a un paÃs lejano, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. Y a uno le dio cinco talentos, a otro dos y al tercero uno, a cada cual según su capacidad, y seguidamente se fue.
“Luego, el que habÃa recibido cinco talentos fue y negoció con ellos y ganó otros cinco. Asimismo, el que habÃa recibido dos talentos ganó otros dos. Pero el que habÃa recibido uno fue, hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.
“Pasado mucho tiempo, volvió el señor de aquellos siervos y les pasó cuentas. Llegando el que habÃa recibido cinco talentos, trajo además los otros, diciendo: ’señor, tú me has dado cinco talentos; mira, pues, con ellos otros cinco que he ganado’. Y el señor le dijo: muy bien, siervo bueno y fiel: has sido fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho; entra en el gozo de tu señor.
“Llegó el que habÃa recibido dos talentos y dijo: señor, me has dado dos talentos; mira, con ellos otros dos he ganado. Su señor le dijo: muy bien, siervo bueno y fiel: has sido fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho; entra en el gozo de tu señor’.
“Se acercó también el que habÃa recibido un solo talento y dijo: señor, sabÃa que eres hombre duro; tú cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Y temiendo, fui y escondà tu talento en la tierra; aquà tienes lo que es tuyo.
“Pero su señor le contestó diciendo: siervo malo y perezoso, ¿conque sabÃas que yo cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido? DeberÃas haber entregado mi dinero a los cambistas, para que produjera interés y a mi vuelta recibiese lo mÃo con intereses.
“Por eso, quitadle el talento y dádselo al que tiene dos; pues al que haya multiplicado se le dará y tendrá abundancia; pero a quien no haya multiplicado, también lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas exteriores; pues es la parte que ha elegido. »
Me quedo sin palabras. De ahora en adelante todos los pastores y sacerdotes después de leer esta parábola en sus celebraciones dominicales deberÃan utilizar la nueva interpretación. Esta es mi sugerencia, y los autorizo a que la usen sin decir que fui yo el que la hizo: Jesús en esta parábola nos enseña que debemos invertir todo nuestro dinero en muy buenos negocios que aseguren una ganancia mÃnimo del doble de lo invertido, porque nuestro buen Jesús sabe que Dios, y el Estado como su representante directo en la tierra, está en medio como garante de los intercambios comerciales tendientes a aumentar siempre el margen de ganancia. Vayan pues hijos mÃos y saquen esa platica del banco, no vaya y sea que se los coman los intereses y las retenciones y se los terminen entregando a los dueños de los bancos, que como Jesús mismo nos enseña, son los que tienen los 10 talentos y merecen más que ustedes tener su dinero, porque muy seguramente ellos sabrán obtener mejores ganancias.
Y podrÃan rematar con esta fervorosa oración: Jesús ayúdanos de ahora en adelante a tener mejor discernimiento cuando leamos Portafolio, intercede por nosotros ante el interés compuesto, aléjanos de la tentación de meter la plata debajo del colchón o de gastarla en cosas innecesarias, bájale un poquito a los impuestos,a la retención y a las cuotas de manejo, mantén siempre tasas de interés favorables, que cuando yo tenga mucho dinero en dólares el precio del dólar esté alto y cuando quiera comprarlos el precio este bajo, y lÃbranos siempre de las malas inversiones, los avivatos estafadores y de hacer negocios con el Estado colombiano, Amén
Porque la idea del capitalismo, asà los medios de comunicación se empeñen en enseñarnos otra cosa, es que aquel que tenga más reciba aún más y el que tiene poco tenga que romperse las pelotas para al final tener aún menos para vivir; y tener la certeza que, con su trabajo, contribuyó a que las riquezas del dueño del capital se incrementaran.
Qué más puedo decir, siguen muy mal pagados los trabajos difÃciles y los que nadie quiere hacer, la filosofÃa del progreso ha fracasado, la igualdad entre los hombres fue una excusa de los franceses para decapitar a los monarcas, la violencia consigue lo que la paz y la concertación jamás alcanzarÃan, la inconsciencia se apodera de la mente de las personas y Dios sigue en su cielo preparando el juicio final, jugando a los dados y moviendo sus hilos invisibles. No se puede concluir algo más esperanzador: la esperanza se quedó metida en la caja de las desgracias.
Y para que los pobres no se sientan mal y entreguen todo su dinero a los ricos y poderosos que lo tienen de sobra, he aquà el final de esta enriquecedora parábola:
«Estando sentado Jesús en frente de la caja de ofrendas, observaba cómo la gente iba echando dinero en la caja de ofrendas, y algunos ricos echaban mucho. Y llegando una viuda pobre, echó dos óbolos que apenas tenÃan valor. Y llamando a Sà a Sus discÃpulos, dijo: “en verdad os digo que esa pobre viuda ha echado más en la caja de ofrendas que todos los otros. Pues todos los otros han dado de lo que les sobra, pero ésta de su miseria ha dado cuanto tenÃa, es decir todo su sustento. »

