Mi nombre es Andrés. Soy un guardia de seguridad. Cuando uno deja de dormir las horas necesarias, graves efectos se pueden manifestar. En realidad yo sà dormÃa, pero no era un sueño real. Después de comer la grasa asquerosa de ese restaurante en el que comÃa para ahorrar plata, me daba un sueño terrible y entraba en un estado de narcolepsia en el trabajo, durante la noche temprana. Todos me decÃan que no dormÃa, que era una intoxicación y que como tal, era poco saludable. Jamás les hice caso.
Yo necesitaba ese dinero que ahorraba comiendo donde Fanny para actualizar mi computador con esos nuevos procesadores que hacen dos cosas a la vez. Yo no puedo hacer dos cosas a la vez. La otra vez me llegó el correo que dice que debo mover el pie en sentido contrario a las manecillas del reloj y luego hacer el seis con la mano y no pude. Entré en estado de depresión porque si uno no lo puede hacer, quiere decir que es un ser humano inútil y no digno de la vida. Creo que también implica que no se puede tocar la baterÃa. Esos procesadores tienen que concentrarse demasiado, según me han contado, ellos pueden hacer el equivalente en REALIDAD VIRTUAL ELECTRÓNICA AUTOPISTA INFORMACION INTELIGENTE ARTIFICIAL de hacer el seis y mover el pie. Por eso admiro esos procesadores y mi meta es ser como uno. Más o menos. Yo quisiera ser un Intel, pero sé que al máximo podré ser un AMD, a nadie le gustan los AMDs excepto porque salen más baratos, incluso si hacen lo mismo.
En mi caso, el pasar la noche ya entrada sin dormir, al contrario de lo que harÃa cualquier celador en servicio, tuvo una consecuencia concreta. Un dÃa me desperté y perdà la inversión intracerebral de la proyección retinal. No es tan divertido como suena.
Puede sonar ridÃculo, pero ese dÃa cuando llegó mi cambio de turno no sabÃa si cuando me estaba levantando, en realidad me estaba acercando al suelo. Es extraño ver que uno camina sobre el techo y que abajo hay cielo. Era, eso sÃ, una experiencia interesante ver el amanecer desde una nueva perspectiva. Pero la belleza de ese azul potente que salÃa del piso no la podÃa disfrutar a plenitud, sólo porque estaba preocupado tratando de ver cuál era la izquierda y cual era la derecha.
Desde siempre habÃa tratado de descubrir por qué cuando uno se miraba en el espejo, se invertÃa la mano derecha y la izquierda, pero no se invertÃa arriba y abajo. Ni siquiera cuando uno se giraba 90 grados y el marco de referencia horizontal se volvÃa el vertical. El que inventó los espejos carecÃa de todo sentido común. Si uno hace las cosas, tiene que ser coherente. Bueno, ésta vez la naturaleza, o lo que sea que me haya hecho esto a la cabeza, habÃa sido totalmente coherente, porque todo estaba patas arriba y volteado. Eso hizo todo un poco más fácil de manejar, excepto por el espejo, que me habÃa acostumbrado a un esquema determinado durante tantos años y definitivamente fue un factor de confusión.
Era bastante triste que me hubiese demorado hasta la adolescencia tardÃa tratando de entender cual es la derecha y cual la izquierda, cuando de repente todo ese trabajo se vuelve inútil. Pero podrÃa haber sido peor, alguien podrÃa haber abusado de mà después de hacerme un paseo millonario.
No debo mentir, al principio fue difÃcil acostumbrarme, especialmente en los tiroteos de noche. PodÃa ocurrir que asesinaba algún inocente y las cosas andasen mal esa noche. A nadie le gusta tener un montón de policÃas haciendo preguntas mientras uno trata de ocultar que está viendo todo al revés. A veces puede incluso parecer que uno está borracho, pero en realidad su mente está trabajando más que nunca, tratando de orientarse en el espacio distorsionado. Y si además tiene que pensar en excusas para no hacer pagar al jefe una indemnización absurdamente alta. Bueno, hay que ser casi un genio y lo digo sin modestia inútil. Esa ha sido una de las cosas positivas de todo ésto. Al menos he descubierto nuevas facetas mÃas.
Poco a poco se volvió parte de mi vida. No sé cuanta gente haya descubierto la realidad como yo. Dicen que con tanta gente en el mundo todo es probable, hasta que haya una copia idéntica de tà al otro lado del planeta. pero tal vez era el único. Yo era el elegido. Todo lo que veÃamos era una versión distorsionada de la realidad. Millones de personas engañadas, esclavizadas por su propio cerebro. Sin darse cuenta de que las imágentes que creemos que vemos están todas al revés en nuestra retina.
Pobres idiotas.
Creo que eso de ser el elegido debe implicar que los debo liberar a todos. Pero ¿cómo? ¿Quieren que les saque la retina con mis sucias manos untadas de buseta y se las invierta? Lo siento, le tengo miedo a la sangre. ¿Soy un egoÃsta? Seguramente, pero soy un egoÃsta libre.


